Facebook está de cacería y su presa son los empleados de Google

En épocas pasadas, Google era quien le robaba gente a como Yahoo!, Microsoft y hasta Apple.
Se confirmó que un ingeniero recibió 3,5 millones de dólares de Google para que rechazara una oferta laboral de Facebook. Este es el ejemplo más reciente de una tendencia que indica algo casi impensable: Google podría estar teniendo problemas parar retener talento.
En épocas pasadas, Google era el que les 'robaba' gente a competidores como Yahoo!, Microsoft y hasta Apple.

Google es una de esas empresas que tienen tan buena fama que todo el mundo en la industria parece soñar con trabajar para ellas. Lo irónico es que en épocas recientes muchos empleados de Google se han ido precisamente a compañías con un atractivo similar, por ejemplo a Twitter, LinkedIn y, sobre todo, a Facebook.

La prueba más reciente la expuso hoy TechCrunch (inglés). El sitio web confirmó que un ingeniero de Google recibió 3,5 millones de dólares de su empleador para que no se fuera a trabajar a Facebook. En esta ocasión, el sujeto se dejó seducir por Mountain View, pero últimamente las cosas han estado más a favor de la compañía de Mark Zuckerberg.

Facebook está detrás del talento de Google y le está yendo muy bien en la cacería, como lo muestra lo que ha ocurrido este año:

  • Hace poco logró cortejar a Lars Rasmussen (inglés), uno de los ingenieros líderes detrás de Google Wave y Google Maps).
  • En enero (inglés), Mountain View vio cómo Facebook le robaba a Matthew Papakipos, la cabeza detrás de su nuevo sistema operativo, Google Chrome.
  • En septiembre (inglés), uno de los empleados de Google se marchó a pesar de que le ofrecieron un aumento de 15% sobre su salario de 150.000 dólares al año (280 millones de pesos) y un bono de 500.000 dólares (930 millones de pesos).
  • Según LinkedIn (inglés), 137 personas que trabajan en Facebook son antiguos empleados de Google. El único que tiene más ex trabajadores de Google es Microsoft (179), pero esa empresa tiene miles de personas más que Facebook en su nómina.

El éxodo de talento es innegable y Google está haciendo todo lo que puede para que evitar que se desangre su creatividad. Además de la oferta de 3,5 millones de hoy, la empresa le subirá el sueldo a toda su fuerza laboral en 10% a partir de 2011 y le dará un bono anual adicional de 1.000 euros (1.300 dólares o 2,5 millones de pesos).

Esos esfuerzos económicos quizás no sean suficiente para retener a los más talentosos, quienes precisamente por sus habilidades también suelen ser los más ambiciosos. Al parecer lo que los está sacando de Google es la promesa de compañías que aún no son públicas (es decir, que no son negociadas en las bolsas de valores) de darles una participación accionaria mínima.

La idea (inglés) es que, una vez salgan acciones a la bolsa, el valor de la compañía puede dispararse y quienes estaban montados en el tren desde antes van a hacerse millonarios. Si, por ejemplo, un empleado recibe una participación de una décima parte del 1% de una empresa y ésta llega a un valor de 100 mil millones de dólares en la bolsa, esa persona tiene derecho a 100 millones de dólares.

Considerando el éxito arrollador de Facebook y Twitter, se espera que logren valores cercanos después de pocos años de estar en la bolsa. Claro, no está asegurado, pero tendría que haber una hecatombe para que a esas empresas les vaya mal sus primeros años como compañías públicas.

Con semejantes promesas de por medio, Google va a tener que hacer algo diferente para mantener su talento. El sueldo es un gran incentivo, pero podría no ser suficiente para competir con las promesas de Facebook y las otras firmas.

Luis Iregui V.

Luis Iregui V.

Soy un adicto a la tecnología. Lo acepto y lo celebro. Como buen adicto, tengo toda una historia detrás de mi condición. Comencé con una obsesión por los videojuegos que con los años se transformó en una pasión por todas las cosas relacionadas a la tecnología. Esta manía me ha llevado a mantener mi cuenta bancaria en ceros, siempre a la merced del último gadget, el último juego o el último celular. Intenté satisfacer mi adicción estudiando sistemas en Estados Unidos, pero no quedé convencido y terminé desubicado en Los Andes, graduado como abogado pero frustrado por no tener un futuro tecnológico claro por delante. Para mejorar mi situación, comencé una página dedicada el cubrimiento del mundo de los videojuegos (lapaginadejuegos.com), pero incluso eso no fue suficiente para satisfacer mi apetito digital. Después de muchas vueltas, llego a ENTER.co con el sueño de convertir este sitio en el lugar de referencia para los adictos latinoamericanos como yo, que jamás están satisfechos y viven al borde de sus sillas, pendientes de todo lo que ocurre en el maravilloso mundo de la tecnología.

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