Temu y Shein dejaron de ser únicamente plataformas donde los colombianos encuentran ropa, accesorios y otros productos a precios bajos. Su crecimiento abrió una discusión entre la industria de la moda, el comercio electrónico y el Gobierno sobre las reglas con las que estas compañías compiten en el país, especialmente por el tratamiento tributario de los pequeños envíos.
ENTER.CO estuvo en la primera edición de Nextech by Colombiatex, la nueva plataforma de Inexmoda que busca conectar tecnología y moda. El encuentro se realiza esta semana en Plaza Mayor, Medellín, y reúne empresas, proveedores tecnológicos y representantes de diferentes sectores de la cadena. La feria cuenta con cerca de 100 expositores y espera alrededor de 5.000 compradores y visitantes especializados.
Durante el encuentro, el crecimiento de plataformas como Temu y Shein apareció como uno de los temas que genera preocupación entre empresarios del sistema moda. No solo por sus precios, sino por la manera en que sus modelos de comercio transfronterizo están cambiando la competencia para las empresas que producen, importan y venden en Colombia.
Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda, señaló que el fenómeno ya alcanzó una escala que obliga a revisar las reglas. Durante la conversación se habló de un volumen cercano a los 100.000 envíos diarios de Temu hacia Colombia, una cifra que muestra el tamaño que ha adquirido este modelo de compras internacionales.
¿Qué es el minimis y por qué aparece en esta discusión?
Para entender el debate hay que detenerse en una figura aduanera que normalmente pasa desapercibida para los consumidores: el régimen conocido como minimis.
Este mecanismo permite que determinados envíos de bajo valor tengan un tratamiento aduanero simplificado. En Colombia, los envíos que llegan mediante tráfico postal o envíos urgentes y cuyo valor FOB sea de hasta 200 dólares no pagan gravamen arancelario, siempre que cumplan las condiciones establecidas por la regulación.
El IVA funciona de manera diferente. Que un paquete tenga un valor inferior a 200 dólares no significa automáticamente que esté libre de este impuesto. La exclusión depende de condiciones específicas, entre ellas el origen de la mercancía y las reglas establecidas en los acuerdos comerciales.
Ahí aparece una de las discusiones que involucran a Temu y Shein. Parte de las mercancías que venden estas plataformas son fabricadas en Asia y pueden pasar por centros de distribución ubicados en Estados Unidos antes de llegar al consumidor colombiano.
María Fernanda Quiñones pone el IVA en el centro
Para María Fernanda Quiñones, presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, el debate tiene un punto fundamental: el IVA.
Su planteamiento no es cerrar el mercado para las plataformas internacionales ni impedir que los colombianos compren en ellas. La discusión está en que productos provenientes de Asia puedan beneficiarse de un tratamiento tributario diferente al que enfrentan empresas que producen o importan mercancías para venderlas dentro del país.
Quiñones ha señalado que parte del problema está relacionado con la interpretación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. El cuestionamiento aparece cuando mercancías que no fueron fabricadas en Estados Unidos pasan por ese país antes de llegar a Colombia y pueden terminar recibiendo un tratamiento asociado a los envíos procedentes de ese mercado.
La propuesta de la CCCE apunta a un principio sencillo: el IVA debe aplicarse de la misma manera sin importar si el consumidor compra en una tienda física, en una plataforma colombiana o en una plataforma internacional.
La dirigente ha planteado que este ajuste podría hacerse mediante una interpretación administrativa del Ministerio de Comercio, sin necesidad de crear una nueva ley. La idea sería corregir la diferencia tributaria sin convertir la regulación en una barrera para el comercio electrónico.
La industria pide reglas similares para todos
Desde el sistema moda, la discusión va un poco más allá del IVA. Los empresarios también han planteado revisar el tratamiento de los pequeños envíos, controlar con mayor rigor el origen de las mercancías y establecer condiciones similares en materia de sostenibilidad y trazabilidad.
El volumen de estas operaciones es uno de los argumentos que más preocupa al sector. Durante el encuentro se habló de unos 100.000 paquetes diarios de Temu hacia Colombia, lo que representa millones de envíos en un periodo de un mes.
Para los empresarios, el problema aparece cuando una figura pensada para facilitar pequeños envíos termina funcionando a gran escala. Una empresa colombiana que fabrica una prenda debe asumir costos laborales, tributarios, logísticos y ambientales. Las compañías que importan y comercializan productos también tienen obligaciones que hacen parte de su estructura de costos.
Por eso, la discusión no se plantea como una solicitud para sacar a Temu o Shein del mercado. Lo que reclaman los representantes de la industria es que las condiciones de competencia sean comparables.
La tecnología también hace parte de la respuesta
El debate se conecta directamente con el propósito de Nextech. Inexmoda creó esta nueva plataforma para acercar a las empresas del sistema moda herramientas como inteligencia artificial, automatización, software, analítica de datos y soluciones para mejorar la producción y la logística.
La idea es que la industria colombiana no dependa únicamente de medidas tributarias para enfrentar la competencia internacional. También necesita producir de manera más eficiente, conocer mejor a sus consumidores y responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.
Ahí está una de las principales discusiones que deja el encuentro. Mientras el Gobierno y los diferentes sectores revisan las reglas para los envíos internacionales, las empresas colombianas tienen que avanzar en su transformación tecnológica.
Temu y Shein no inventaron el comercio electrónico, pero su crecimiento sí está obligando a revisar unas reglas que fueron diseñadas para un escenario muy diferente al actual. Millones de pequeños paquetes pueden llegar hoy directamente a los consumidores y competir con productos que fueron fabricados y comercializados bajo las obligaciones del mercado colombiano.
El debate, por ahora, no consiste en decidir si estas plataformas deben desaparecer. La discusión está en cómo hacer que una empresa colombiana, un comercio electrónico local y una plataforma internacional puedan competir con reglas tributarias comparables, mientras los consumidores mantienen acceso a las nuevas opciones que ofrece el comercio digital.



