Las apuestas tecnológicas de Abelardo de la Espriella: entre la ambición digital y la falta de detalles

La inteligencia artificial, la modernización del Estado y el fortalecimiento de la innovación ocupan un espacio importante dentro del discurso político de Abelardo de la Espriella. En los documentos divulgados por el movimiento Defensores de la Patria, el hoy presidente electo plantea la necesidad de impulsar una transformación tecnológica que permita aumentar la productividad del país, mejorar la competitividad y preparar a Colombia para los desafíos de la economía digital.

Sin embargo, al revisar las propuestas conocidas hasta ahora surge una pregunta que todavía no tiene una respuesta clara: ¿cómo piensa lograrlo?

Aunque los planteamientos incluyen referencias frecuentes a la innovación y a la inteligencia artificial, la mayoría de las propuestas permanecen en un nivel general y no explican aspectos fundamentales como fuentes de financiación, cronogramas de ejecución, indicadores de cumplimiento o reformas institucionales necesarias para convertir esas ideas en políticas públicas.

La inteligencia artificial como eje del discurso

Uno de los temas más repetidos en las intervenciones públicas de De la Espriella es la inteligencia artificial.

El presidente electo ha señalado que esta tecnología debe incorporarse en distintos procesos del Estado para mejorar la eficiencia, reducir costos y modernizar la administración pública. La propuesta sigue una tendencia que ya se observa en países como Estonia, Singapur o Emiratos Árabes Unidos, donde la automatización y el uso de algoritmos forman parte de la gestión gubernamental.

El problema no está en la intención, sino en la falta de detalles.

Durante una entrevista en la que fue consultado sobre cómo modernizaría el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación, De la Espriella respondió que había que incorporar inteligencia artificial. Sin embargo, no explicó qué programas desarrollaría, qué entidades liderarían la transformación, cuánto costaría el proceso ni cuáles serían los resultados esperados.

La respuesta dejó la impresión de que la inteligencia artificial aparecía más como una solución general que como una política estructurada.

Para especialistas en innovación, la adopción de IA requiere mucho más que la compra de software o la automatización de trámites. Implica infraestructura tecnológica, formación de talento, marcos regulatorios, protección de datos, ciberseguridad y mecanismos de evaluación permanentes.

El gran vacío: ciencia e innovación

Otro punto que llama la atención es la ausencia de una estrategia robusta para fortalecer el sistema nacional de ciencia y tecnología.

Colombia arrastra desde hace años un rezago en inversión para investigación y desarrollo. Las cifras oficiales muestran que el país destina una proporción de su Producto Interno Bruto considerablemente menor a la de economías líderes en innovación e incluso por debajo de varios países de América Latina.

Pese a ese panorama, las propuestas conocidas del presidente electo no incluyen metas específicas sobre incremento de inversión en investigación científica, creación de centros tecnológicos, fortalecimiento de universidades o programas masivos para transferencia de conocimiento hacia las empresas.

Sin estos elementos, resulta difícil evaluar si la transformación tecnológica propuesta tendría la capacidad de generar cambios estructurales en la economía.

Educación: objetivos claros, ejecución incierta

La educación también ocupa un lugar dentro del proyecto político.

El planteamiento apunta a mejorar la calidad educativa y preparar a los estudiantes para un mercado laboral cada vez más digitalizado. La meta es coherente con una realidad evidente: la demanda de profesionales en áreas como programación, análisis de datos, inteligencia artificial y ciberseguridad continúa creciendo en todo el mundo.

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No obstante, las propuestas disponibles no explican cómo se transformarán los currículos escolares, cómo se capacitará a los docentes o de dónde saldrán los recursos para ampliar la conectividad en regiones apartadas.

La experiencia internacional demuestra que los procesos de digitalización educativa suelen requerir inversiones sostenidas durante varios gobiernos, además de coordinación entre ministerios, universidades y sector privado.

Ambiente y desarrollo económico

Las propuestas del presidente electo también incluyen una visión favorable a la explotación de recursos naturales como mecanismo para impulsar el crecimiento económico.

Ese enfoque podría generar tensiones con el Ministerio de Ambiente y las entidades encargadas de otorgar licencias ambientales, especialmente si el objetivo es acelerar proyectos mineros, energéticos o de infraestructura.

La discusión no es menor. Una parte importante de los ingresos fiscales del país depende de estos sectores, pero cualquier flexibilización de procesos regulatorios podría enfrentar cuestionamientos relacionados con sostenibilidad y protección ambiental.

Una visión ambiciosa que necesita más detalles

Las propuestas tecnológicas de Abelardo de la Espriella parten de un diagnóstico ampliamente compartido: Colombia necesita aumentar su productividad, modernizar el Estado, fortalecer la innovación y aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial.

La dificultad aparece cuando se analizan los mecanismos para alcanzar esos objetivos.

Hasta ahora, los documentos públicos y las declaraciones conocidas presentan una visión ambiciosa, pero todavía dejan interrogantes sobre financiación, ejecución y metas verificables.

En política pública, la diferencia entre una intención y una estrategia suele estar en los detalles. Y precisamente esos detalles son los que aún faltan para determinar si la transformación tecnológica planteada por el presidente electo puede convertirse en una realidad o quedarse en una promesa de campaña.

Ahora bien, como dijimos, la viabilidad de las propuestas dependerá de enormes reformas legales y financieras; los principales riesgos son la falta de presupuestos definidos, posibles choques con mandatos constitucionales (especialmente en ambiente y educación) y la oposición social a cambios abruptos. En todo caso, la información oficial es limitada y las fuentes independientes resaltan que muchas iniciativas se sustentan en eslóganes más que en planes técnicos publicados, por lo que algunas afirmaciones deberán calificarse como “no especificado” en ausencia de datos concretos (por ejemplo, presupuestos de cada programa o cronogramas detallados).

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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