El fundador de Telegram, Pável Durov, fue declarado en búsqueda y captura internacional por el Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia, que lo acusa de colaborar con actividades terroristas al no retirar contenido que, según las autoridades, habría sido utilizado para planear y coordinar ataques dentro del país.
La decisión representa una nueva escalada en la disputa entre el Gobierno ruso y la plataforma de mensajería. El FSB sostiene que Telegram incumplió la legislación nacional al mantener activos canales, chats y bots que, de acuerdo con la investigación oficial, eran empleados por los servicios de inteligencia de Ucrania y por organizaciones calificadas por Moscú como terroristas o extremistas.
Según el organismo, ese contenido habría servido para organizar acciones de sabotaje, atentados, operaciones de ciberfraude y otros delitos que, afirma, dejaron víctimas mortales, entre ellas mujeres y menores de edad, además de importantes pérdidas económicas. Hasta el momento, Durov, quien reside en Dubái, y Telegram no se han pronunciado sobre la decisión.
La acusación podría derivar en una solicitud de extradición
El abogado ruso Vladímir Zherebenkov explicó a la agencia estatal TASS que el proceso corresponde a uno de los cargos más graves contemplados por la legislación del país. Si las acusaciones llegaran a probarse, podrían acarrear una condena de cadena perpetua. También señaló que las autoridades tendrían la posibilidad de ordenar el arresto del empresario en ausencia e iniciar posteriormente un procedimiento para solicitar su extradición mediante Interpol.
El FSB afirmó que durante el último año fueron detenidos 46 ciudadanos rusos, de entre 18 y 22 años, que supuestamente fueron captados a través del chatbot de citas Daivinchik/Leo, disponible en Telegram, para participar en actividades relacionadas con sabotaje y terrorismo.
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La aplicación, creada en 2013, supera los mil millones de usuarios en todo el mundo y continúa siendo uno de los principales servicios de mensajería utilizados tanto por ciudadanos rusos como ucranianos desde el inicio del conflicto entre ambos países. Pese a las restricciones impuestas por Moscú, muchos usuarios en Rusia siguen accediendo a Telegram mediante redes privadas virtuales (VPN), que permiten sortear los bloqueos.
El caso se suma a otras investigaciones que enfrenta Durov fuera de Rusia. En Francia también es objeto de un proceso por presuntas deficiencias en la moderación de contenidos y por una supuesta falta de cooperación con las autoridades judiciales. El empresario ha rechazado las acusaciones y sostiene que no ha cometido ningún delito.