Al comenzar 2026, Bill Gates vuelve a hacer algo que ha marcado su trayectoria pública durante décadas: mirar el futuro con optimismo, pero sin ingenuidad. En un texto reflexivo, el cofundador de Microsoft reconoce que el mundo atraviesa uno de sus momentos más complejos, atravesado por polarización, recortes presupuestarios y tensiones globales, pero insiste en que la innovación, especialmente la impulsada por la inteligencia artificial, sigue siendo una fuerza capaz de cambiar el rumbo de la historia.
“Sigo siendo optimista porque veo lo que traerá la innovación acelerada por la inteligencia artificial. Pero hoy en día, mi optimismo viene con notas a pie de página”, advierte Gates desde el inicio. Esa frase resume el tono de su mensaje: esperanza informada, no ciega.
Uno de los datos que más lo inquietan es el retroceso en un indicador clave del progreso humano. En 2025, por primera vez en este siglo, aumentaron las muertes de niños menores de cinco años. Pasaron de 4,6 millones en 2024 a 4,8 millones en 2025, un incremento que Gates atribuye directamente a la reducción del apoyo de los países ricos a los más pobres. “Esta tendencia continuará a menos que avancemos en la restauración de los presupuestos de ayuda”, alerta.
Aun así, Gates descarta escenarios apocalípticos. “No creo que volvamos a caer en la Edad Media”, escribe, y sostiene que la próxima década puede marcar el inicio de “una nueva era de progreso sin precedentes”, siempre que la innovación se combine con decisiones políticas y éticas acertadas.
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Un ejemplo central de ese progreso es la lucha contra el VIH. Gates recuerda que un diagnóstico que antes equivalía a una sentencia de muerte hoy permite una expectativa de vida casi normal. Incluso va más allá: “Para la década de 2040, las nuevas innovaciones podrían prácticamente eliminar las muertes por VIH/SIDA”. Los avances en prevención, que reducen el riesgo de contagio hasta en un 99 %, refuerzan su convicción de que el mundo no retrocederá al escenario del año 2000, cuando más de 10 millones de niños morían cada año por causas prevenibles¹.
Sin embargo, su optimismo se apoya en tres grandes preguntas. La primera tiene que ver con la generosidad en un mundo cada vez más rico. Gates se pregunta si los países y las grandes fortunas estarán dispuestos a hacer más por quienes tienen menos.
Advierte que una reducción del 20 % en la financiación para salud podría causar la muerte de 12 millones de niños adicionales para 2045². Por eso, asegura que dedicará buena parte de 2026 a abogar por más recursos para la salud infantil global.
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La segunda cuestión es si el mundo priorizará la expansión de innovaciones que reduzcan la desigualdad. Aquí aparecen dos frentes clave: el cambio climático y la salud. Gates reconoce que, sin incentivos fuertes como un impuesto global al carbono, muchas soluciones no llegarán a escala.
Aun así, destaca avances importantes y subraya el papel de la IA en la adaptación climática, especialmente para agricultores pobres que podrán acceder a información que hoy solo tienen los más ricos³.
En salud, su apuesta es clara: “Creo que podemos mejorar drásticamente la atención sanitaria en todos los países mediante el uso de la IA”. Desde diagnósticos tempranos hasta asesoramiento médico permanente, Gates ve en la IA una herramienta para cerrar brechas, aunque reconoce que aún falta resolver problemas de fiabilidad y gobernanza.
La tercera pregunta, quizá la más delicada, es cómo minimizar las disrupciones negativas de la IA. Gates advierte sobre dos riesgos reales: el uso malicioso de estas tecnologías y el impacto en el empleo. “Necesitaremos ser deliberados sobre cómo se desarrolla, se gobierna y se implementa la IA”, insiste. Para él, 2026 debe ser un año clave para preparar políticas que ayuden a distribuir mejor la riqueza en un mundo donde la productividad crecerá más rápido que el empleo.
Pese a todo, Gates cierra su reflexión aferrado a dos capacidades humanas que considera esenciales: la previsión y el cuidado mutuo. “Mientras sigamos ejercitando esas habilidades”, concluye, “creo que los próximos años pueden ser años de verdadero progreso”.