NASA completa el ensayo de combustible de Artemis II: ¿por qué fue decisivo y qué sigue?

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La NASA completó en la madrugada del 2 de febrero una de las pruebas más determinantes para la misión Artemis II: el ensayo general húmedo, un ejercicio que simula, paso a paso, el proceso de carga de combustible y la cuenta regresiva previa al lanzamiento. El cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orión permanecen en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, donde los equipos pusieron a prueba sistemas críticos bajo condiciones reales, incluida una ola de frío inusual en Florida.

Este tipo de ensayo no busca despegar. Su objetivo es más estratégico: comprobar que el cohete puede cargarse con propelentes criogénicos, mantenerse estable, vaciarse de forma segura y responder correctamente ante fallas. En otras palabras, es la última gran barrera técnica antes de autorizar un vuelo tripulado alrededor de la Luna.

¿Qué se probó en el ensayo de combustible de Artemis II?

Durante casi dos días, los ingenieros cargaron hidrógeno líquido y oxígeno líquido en los tanques del SLS, tanto en la etapa central como en la etapa de propulsión criogénica provisional. El proceso permitió evaluar cómo reaccionan los sistemas ante temperaturas extremas y presiones reales, además de entrenar a los equipos de tierra en tiempos y procedimientos exactos.

La prueba no estuvo exenta de dificultades. Una fuga de hidrógeno líquido en una de las interfaces obligó a detener el flujo, recalentar la conexión y reajustar los sellos antes de continuar. Más adelante, durante la cuenta regresiva terminal, el sistema automático detuvo el proceso al detectar un aumento en la tasa de fuga, tal como estaba diseñado para hacerlo.

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También se identificaron retrasos en el cierre de la nave Orión, una válvula que requirió reapriete y problemas intermitentes en los canales de comunicación de audio entre los equipos de tierra. Ninguno de estos puntos impidió completar la prueba, pero todos quedaron registrados para correcciones antes del lanzamiento.

¿Por qué esta prueba define el camino hacia el lanzamiento?

La importancia del ensayo general húmedo radica en que permite detectar fallas cuando aún hay margen para corregirlas. En una misión tripulada como Artemis II, donde cuatro astronautas viajarán alrededor de la Luna, la tolerancia al error es mínima.

El hecho de haber llenado y vaciado con éxito todos los tanques confirma que la arquitectura del SLS funciona bajo condiciones reales. Al mismo tiempo, los problemas detectados ofrecen datos valiosos para ajustar procedimientos, mejorar sellos, reforzar comunicaciones y evaluar el impacto del clima frío en equipos sensibles.

Con los resultados iniciales sobre la mesa, la NASA ahora considera marzo como la fecha más temprana posible para una nueva ventana de lanzamiento. Ese margen permitirá revisar a fondo los datos, repetir pruebas si es necesario y establecer una fecha definitiva solo cuando cada riesgo esté mitigado.

Mientras tanto, la tripulación de Artemis II saldrá de la cuarentena y volverá a ingresar semanas antes del próximo intento. La prioridad, insiste la agencia, sigue siendo la misma: garantizar que la misión no solo despegue, sino que regrese de forma segura, marcando el siguiente gran paso del programa lunar rumbo a futuras misiones a la superficie de la Luna.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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