La misión Artemis II avanza hacia su fase final tras completar un sobrevuelo histórico alrededor de la Luna. Luego de casi 10 días en el espacio, la cápsula Orion se prepara para regresar a la Tierra con cuatro astronautas a bordo.
El amerizaje está programado para el 10 de abril de 2026 en el océano Pacífico, frente a la costa de California, en una operación que combina precisión técnica, coordinación internacional y años de preparación.
Uno de los elementos más destacados de esta etapa es el liderazgo de la ingeniera colombiana Liliana Villarreal, quien dirige las operaciones de aterrizaje y recuperación.
Desde su rol en la NASA, Villarreal está a cargo de coordinar el complejo dispositivo que permitirá traer de vuelta a la tripulación de forma segura, un momento considerado crítico dentro de toda la misión.
El regreso comienza cuando Orion entra en contacto con la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora.
La fricción genera temperaturas extremas, cercanas a los 2.700 grados Celsius, lo que obliga a depender completamente del escudo térmico de la nave. Durante esos minutos, la comunicación con la Tierra se interrumpe de forma temporal debido al plasma que rodea la cápsula.
Una maniobra de alta precisión en el Pacífico
Tras superar la fase más intensa de la reentrada, se despliega un sistema de 11 paracaídas que reduce progresivamente la velocidad de la cápsula hasta permitir un descenso controlado. Finalmente, Orion ameriza a menos de 32 kilómetros por hora en el océano Pacífico.
En ese punto entra en acción el equipo liderado por Villarreal. La operación incluye buzos especializados, helicópteros y un buque de la Armada de Estados Unidos que se posiciona en la zona horas antes del aterrizaje. El objetivo es asegurar la cápsula, evaluar posibles riesgos —como la presencia de gases tóxicos— y extraer a los astronautas.
La recuperación no es inmediata. Primero se analiza el entorno para evitar peligros derivados de restos de los paracaídas o materiales desprendidos durante el descenso. Luego, los equipos médicos ingresan a la cápsula para verificar el estado de la tripulación, que puede presentar efectos físicos tras varios días en microgravedad, como mareos o dificultad para mantenerse en pie.
Riesgos y transmisión en vivo del aterrizaje
Aunque la misión ha sido diseñada con múltiples sistemas de respaldo, existen riesgos. Uno de los principales es el fallo parcial del sistema de paracaídas, aunque la nave puede amerizar de forma segura incluso con dos de los tres principales. También se contemplan escenarios como fallas en la apertura de la escotilla o desviaciones en la zona de aterrizaje.
Para mitigar estos riesgos, la NASA ha desarrollado decenas de protocolos de contingencia y ha realizado múltiples ensayos en condiciones reales. Cada paso está cronometrado, especialmente los últimos ocho minutos antes del amerizaje, considerados los más críticos.
El aterrizaje podrá seguirse en directo a través de plataformas como NASA+ y el canal oficial de la NASA en YouTube, con cobertura que inicia horas antes del descenso final. También estará disponible en servicios de streaming como Amazon Prime Video y Apple TV, ampliando el acceso a audiencias globales.
Con Artemis II, la NASA no solo prueba los sistemas que permitirán futuras misiones tripuladas a la Luna, sino que también valida la capacidad de traer astronautas de vuelta desde el espacio profundo. El éxito de esta etapa será determinante para los próximos pasos del programa Artemis, que busca llevar humanos nuevamente a la superficie lunar en los próximos años.