Bogotá restringe celulares en colegios: qué dice la ciencia

NIÑOS COLEGIOS

Un adolescente puede pasar una parte importante de la jornada escolar mirando la pantalla que lleva en el bolsillo. Un estudio publicado en 2025 calculó que los jóvenes utilizaban el celular durante 1,5 horas de una jornada escolar de 6,5 horas, mientras que una investigación publicada en 2026 encontró que el dispositivo estaba presente durante prácticamente todas las horas de clase y que su uso ocupaba cerca de un tercio del día escolar.

Esos datos ayudan a entender la nueva regulación que Bogotá acaba de poner en firme para controlar el uso de celulares y otros dispositivos con pantalla en colegios públicos y privados. La medida fue presentada el 7 de septiembre por el alcalde Carlos Fernando Galán y la secretaria de Educación, Julia Rubiano, y comenzará a aplicarse en marzo de 2027, después de un periodo de adaptación para las instituciones educativas.

La norma parte de una distinción importante: no pretende sacar la tecnología de las aulas. Busca establecer cuándo puede utilizarse y con qué propósito.

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La investigación de 2025, publicada en JAMA Pediatrics, utilizó registros pasivos de 117 adolescentes de entre 13 y 18 años para medir directamente el uso del celular durante el horario escolar. El promedio fue de 1,5 horas por jornada y uno de cada cuatro participantes superó las dos horas. Entre las categorías más utilizadas aparecieron mensajería, Instagram, video, audio y correo electrónico.

Un año después, otro trabajo publicado en JAMA Network Open analizó a 79 jóvenes de 11 a 18 años durante 14 días. Los investigadores encontraron que los participantes utilizaban sus celulares durante todas las horas del día escolar y dedicaban alrededor de un tercio de esa jornada al dispositivo. Una mayor utilización estuvo asociada con un menor control cognitivo, una capacidad relacionada con la autorregulación y la atención. El estudio es transversal, por lo que sus resultados muestran una asociación y no permiten afirmar que el celular sea la causa directa de esos efectos.

La tecnología seguirá en el colegio, pero bajo otras reglas

La resolución establece que los celulares deberán permanecer guardados, en silencio y fuera de la vista durante la jornada escolar, incluidos los descansos. La regla contempla excepciones para emergencias, seguimiento de condiciones de salud, accesibilidad, educación inclusiva y situaciones en las que un dispositivo sea necesario para garantizar la participación o el aprendizaje de un estudiante.

El uso académico seguirá permitido. Desde octavo grado, los estudiantes podrán utilizar celulares cuando formen parte de una actividad o proyecto pedagógico que lo requiera y exista supervisión del docente. La regulación tampoco obliga a ningún alumno a tener un teléfono, tableta u otro dispositivo propio para participar en una actividad educativa.

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La edad será determinante para el uso de otras pantallas. En prejardín y ciclo 1 no habrá acceso a pantallas para actividades pedagógicas; en jardín y transición el límite será de 30 minutos diarios. En primaria será de una hora y en sexto y séptimo de dos horas. Para octavo en adelante se permitirá el uso asociado a actividades académicas bajo supervisión.

Los colegios tendrán hasta seis meses para incorporar estas disposiciones en sus manuales de convivencia y definir cómo las aplicarán. La implementación también contempla seguimiento posterior para evaluar sus resultados.

El reto estará en comprobar si reducir el acceso al celular durante las clases consigue mejorar aquello que la norma busca proteger: la atención y el tiempo destinado al aprendizaje. Los estudios recientes aportan una señal sobre la magnitud del uso, pero también muestran que todavía hay preguntas abiertas sobre sus efectos.

Por ahora, Bogotá ha optado por una fórmula intermedia: no eliminar los dispositivos de la educación, sino convertirlos en herramientas de uso condicionado por la edad, la actividad y el propósito pedagógico.

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Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología y la ciencia. Email: [email protected]

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