Colombia logró entrar al grupo de países con mejor velocidad de internet fijo en América Latina. Sin embargo, ese avance todavía no se traduce en mayor acceso para buena parte de la población. Un estudio de la Universidad de La Sabana reveló que el país apenas alcanza 12,88 suscripciones de banda ancha fija por cada 100 habitantes, una cifra que lo deja en la mitad de la tabla regional.
La investigación analizó datos de 33 países de América Latina y el Caribe y encontró una relación directa entre conectividad y desarrollo social. Allí donde más personas usan internet, también suelen existir mejores oportunidades educativas, laborales y económicas.
El problema es que tener cobertura no significa necesariamente poder conectarse.
En muchas regiones del país la infraestructura existe, pero el costo del servicio, los equipos o incluso la falta de habilidades digitales terminan dejando por fuera a miles de hogares. El estudio advierte que la brecha digital en la región ya no depende únicamente de instalar redes o antenas.
Colombia avanza en velocidad, pero no en acceso
Uno de los datos más llamativos del informe es que Colombia ocupa el octavo lugar en velocidad de internet fijo en América Latina, con un promedio de 120,21 megabytes por segundo.
Por encima aparecen países como Chile, Uruguay y Panamá. Aun así, cuando se revisa el acceso real a banda ancha fija, Colombia cae hasta el puesto 15.
Los líderes en penetración son Barbados y San Cristóbal y Nieves, donde hay cerca de 30 suscripciones por cada 100 habitantes.
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La diferencia, según los investigadores, tiene mucho que ver con la capacidad de pago de la población y con las dificultades geográficas para desplegar infraestructura.
Mientras las compañías de telecomunicaciones priorizan zonas urbanas con mayor rentabilidad, las áreas rurales continúan enfrentando conexiones limitadas o precios difíciles de asumir para muchas familias.
Eso explica por qué todavía hay hogares donde conectarse a internet sigue siendo un lujo y no un servicio básico.
La brecha digital también pasa por el bolsillo
El estudio también revisó políticas públicas aplicadas en distintos países para ampliar el acceso a internet. La conclusión es que aumentar cobertura técnica no basta para reducir la desigualdad digital.
Los investigadores encontraron que uno de los factores que más influye en el acceso es el precio de los planes. Cuando las tarifas no se ajustan a las condiciones económicas de cada región, muchas personas terminan excluidas incluso si el servicio está disponible.
La investigación señala además que la falta de computadores y habilidades digitales sigue afectando el uso real de internet. En América Latina y el Caribe, apenas el 58 % de los hogares tiene acceso a internet y solo el 43 % cuenta con computador.
Para los autores, cerrar la brecha digital requiere algo más que infraestructura. También implica facilitar el acceso a dispositivos, crear planes más asequibles y fortalecer la alfabetización digital.
La advertencia del estudio llega en un momento en el que cada vez más trámites, empleos, clases y servicios dependen de una conexión estable. En otras palabras, quedarse sin internet hoy también significa quedar por fuera de muchas oportunidades.