Por: Ezequiel Glinsky, director de Tecnología para Microsoft Latinoamérica.
Durante años pensamos en la inteligencia artificial (IA) como algo lejano. Luego irrumpió la IA generativa y la incorporamos como una herramienta: un asistente capaz de escribir, analizar datos o responder preguntas con mayor velocidad. Hoy, el desafío evoluciona hacia el liderazgo con inteligencia artificial, donde no solo se trata de usar estas tecnologías, sino de dirigir su impacto en las organizaciones.
En 2026 se consolida una etapa distinta: la de la IA agéntica. Los agentes ya no solo asisten, sino que ejecutan de manera autónoma tareas y procesos completos. Lo que parecía ciencia ficción hoy es una realidad para las empresas de frontera, aquellas que centran su modelo de negocio en la IA.
Según IDC, estas organizaciones no solo adoptan IA más rápido, sino que logran beneficios hasta tres veces mayores que quienes la implementan de forma fragmentada o experimental. En la era agéntica, el cambio es tecnológico, pero principalmente organizacional, cultural y de liderazgo.
Los agentes no son simplemente “IA más avanzada”, sino una nueva forma de trabajo digital que obliga a repensar estructuras, roles y toma de decisiones. Según el Índice de Tendencias Laborales 2025, el 37% de las organizaciones colombianas ya utiliza agentes para automatizar flujos completos, en un contexto donde el 78% de los trabajadores afirma no tener suficiente tiempo o energía para hacer su trabajo.
La pregunta clave para los líderes ya no es si van a adoptar agentes, sino si están preparados para dirigirlos. Liderar agentes no significa programarlos, sino saber definir objetivos claros, establecer límites, decidir qué métricas importan y cuándo intervenir.
El liderazgo deja de ser solo gestión de personas y pasa a ser también orquestación de inteligencia. La idea de que las empresas del futuro van a ser lideradas por humanos y operadas por agentes empieza a tomar forma concreta.
Por eso, la adopción de agentes no puede ser un proyecto exclusivo del área de tecnología. El verdadero valor aparece cuando el negocio define prioridades, procesos críticos y criterios de éxito, y tecnología habilita el marco seguro para que eso suceda. Los agentes generan impacto cuando están conectados con la lógica del negocio, no cuando funcionan como una capa aislada de automatización.
Equipos híbridos: fuerza humanos-agentes
En este contexto, empiezan a emerger organizaciones con equipos híbridos, donde humanos y agentes trabajan juntos de forma coordinada. En este modelo, las personas aportan criterio, contexto y responsabilidad; los agentes aportan escala, velocidad y consistencia. Las empresas que entienden esto logran liberar tiempo y enfocar el talento humano en decisiones de mayor valor.
Esto también redefine la responsabilidad. Cuando una persona dirige equipos humanos, existen reglas, procesos y marcos claros que ordenan la toma de decisiones. Con los agentes ocurre lo mismo: si van a ejecutar trabajo real, alguien debe definir cómo operan, hasta dónde llegan y bajo qué criterios se los supervisa.
A medida que las organizaciones avanzan hacia estos modelos, se vuelve necesario diseñar nuevos sistemas de gobernanza. No para limitar la innovación, sino para hacerla sostenible. La supervisión humana, la trazabilidad de las acciones y las reglas claras de acceso a la información dejan de ser un tema técnico aislado para convertirse en parte del rol de liderazgo.
Los datos muestran que este cambio ya está en marcha. Según el Índice de Tendencias Laborales 2025 de Microsoft, la mayoría de los líderes en Colombia planea incorporar agentes digitales en el corto plazo, y un 43% espera que sus equipos aprendan a entrenarlos, mientras que un 35% anticipa que deberán gestionarlos activamente como parte de su trabajo cotidiano.
Por su parte, IDC proyecta que el número de empresas que utilizan IA agencial se triplicará en los próximos dos años. El diferencial, entonces, no está en adoptar agentes primero, sino en hacerlo mejor: en integrarlos al corazón del negocio, con una visión clara de impacto y con las personas en el centro de cada decisión.
La próxima ventaja competitiva no va a ser tecnológica, sino organizacional. Las empresas que entiendan que liderar agentes es una nueva habilidad clave estarán mejor preparadas para un mundo donde el trabajo se redefine. Porque, al final del día, la tecnología puede escalar capacidades, pero el liderazgo sigue y seguirá siendo una responsabilidad humana.
Imagen: Microsoft Source