América Latina tiene cada vez más personas dentro del sistema financiero, pero conseguir que utilicen de forma habitual los servicios disponibles se convirtió en uno de los principales desafíos para bancos y fintechs. La diferencia entre las expectativas de los consumidores y su comportamiento refleja el problema: el 72% valora la personalización al momento de elegir un banco, mientras apenas el 3% utiliza las herramientas personalizadas que su entidad principal ya ofrece.
La cifra marca una brecha de 69 puntos porcentuales entre lo que los usuarios dicen valorar y las soluciones que realmente incorporan a su vida financiera. El crecimiento de la tecnología, por sí mismo, no está garantizando un mayor uso de los servicios digitales.
El cambio llega después de varios años de expansión de la bancarización en la región. Según el análisis citado en el material, la tenencia de cuentas bancarias en América Latina pasó de 54% en 2017 a 73% en 2021. Durante la pandemia, además, más de 100 millones de personas accedieron por primera vez a servicios financieros digitales.
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Ahora la discusión gira alrededor de cómo convertir ese acceso en una relación habitual con las entidades. Para LatAm Intersect, esta transformación está llevando a que bancos y fintechs exploren mecanismos de colaboración en lugar de concentrarse exclusivamente en disputar usuarios.
Bancos y fintechs comparten tecnología e infraestructura
La cooperación está tomando distintas formas, entre ellas innovación abierta, inversión cruzada y desarrollo conjunto de soluciones. Las fintechs pueden obtener infraestructura, experiencia regulatoria y capacidad para operar a mayor escala, mientras que los bancos encuentran una vía para incorporar tecnología, agilidad operativa y herramientas de análisis de datos.
Este modelo todavía está en consolidación, pero ya tiene efectos en mercados como Colombia, Brasil y Argentina. La colaboración también plantea nuevas discusiones sobre regulación y competencia, debido a que las diferencias entre los modelos de negocio son cada vez menos marcadas.
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La inclusión financiera continúa siendo una de las tareas pendientes. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 57% de las fintechs latinoamericanas tiene como público objetivo a personas subbancarizadas o no bancarizadas. La digitalización de los pagos y el uso de nuevas fuentes de datos para evaluar el riesgo crediticio aparecen entre las herramientas con mayor potencial para ampliar el acceso y reducir la dependencia del efectivo.
Pero sumar tecnología tampoco resuelve todos los problemas. El 85% de los consumidores todavía prefiere el contacto humano cuando enfrenta asuntos financieros sensibles y menos del 30% confía en la inteligencia artificial para atender fraudes o disputas.
Para bancos y fintechs, el reto pasa entonces por combinar soluciones digitales con personalización, seguridad, transparencia y respaldo humano. La evolución de este modelo será uno de los temas que estará sobre la mesa durante el Latam Fintech Market, que se realizará en Barranquilla los días 17 y 18 de septiembre y reunirá a startups, entidades financieras, reguladores e inversionistas.