Comprar un celular, buscar un crédito o encontrar el mejor precio podría dejar de ser una tarea que hagamos directamente. En los próximos años, bastará con decirle a un agente de inteligencia artificial qué necesitamos para que este se encargue de buscar opciones, comparar condiciones y relacionarse con las empresas en nuestro nombre.
La idea todavía parece futurista, pero para Víctor Nieto, de DataCrédito Experian, este modelo ya comienza a tomar forma y obligará a replantear una pregunta que hasta ahora parecía sencilla: ¿cómo sabemos que quien está al otro lado de una interacción digital es realmente quien dice ser?
El planteamiento aparece en un momento en que los colombianos están cada vez más expuestos a intentos de fraude. El estudio de DataCrédito Experian señala que siete de cada diez personas recibieron al menos un intento durante el último año y que 81% percibe un aumento frente al año anterior.
¿Qué pasará cuando la IA compre por nosotros?
El cambio más interesante no está únicamente en que una inteligencia artificial pueda detectar una página falsa o advertir sobre un correo sospechoso. El siguiente paso es que esos sistemas actúen directamente.
Nieto explica que una persona podría decirle a un agente algo como buscar el mejor crédito. En lugar de entrar a distintas páginas, diligenciar formularios y comparar ofertas, el agente realizaría esas interacciones por ella y buscaría la alternativa que más se ajuste a sus condiciones.
Eso modifica las reglas del comercio digital. Las empresas ya no solo tendrán que comprobar la identidad de sus clientes. También deberán determinar si el agente que está solicitando un servicio fue autorizado por una persona y qué está permitido hacer en su nombre.
La pregunta será entonces si detrás de una solicitud existe una persona, un agente legítimo autorizado por ella o un sistema diseñado para engañar.
La confianza será el nuevo filtro
El estudio muestra que los colombianos todavía tienen reservas frente a la inteligencia artificial. El 88% está preocupado por su utilización para facilitar fraudes y 55% se siente poco o nada seguro identificando contenidos creados o manipulados con esta tecnología.
Pero hay una contradicción interesante. Aunque existe temor, también hay disposición a utilizar IA como mecanismo de defensa. El 53% permitiría analizar su información con esta tecnología para detectar posibles fraudes y 86% quiere aprender a reconocer amenazas creadas con IA.
Ese cambio puede ser determinante cuando los agentes empiecen a tener más autonomía.
Hoy una persona puede desconfiar de un enlace, una llamada o una página. Mañana tendrá que confiar también en que el agente que dejó encargado de comprar, solicitar un crédito o contratar un servicio está actuando correctamente.
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La tecnología tendrá que demostrar dos cosas al mismo tiempo: que el usuario es auténtico y que la IA que habla por él tiene permiso para hacerlo.
Para DataCrédito Experian, esa evolución conduce hacia la llamada confianza predictiva, que combina datos, identidad, analítica e inteligencia artificial para determinar en tiempo real si una interacción es legítima.
El cambio, por tanto, no será simplemente tener una IA que responda preguntas. Será empezar a delegarle decisiones y trámites que hasta ahora hacíamos personalmente. Y cuando eso ocurra, la seguridad dejará de depender únicamente de que sepamos reconocer una estafa: también dependerá de que podamos demostrar que nuestro agente es realmente nuestro.