¿Cuánto cuesta mantener un carro eléctrico en Colombia frente a uno a gasolina?

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La decisión de comprar un vehículo eléctrico en Colombia ya no gira únicamente alrededor del impacto ambiental. Para muchos conductores, la pregunta central es cuánto cuesta usarlo todos los días frente a uno a gasolina. Y las cifras empiezan a ofrecer una respuesta clara: la diferencia en gasto puede ser significativa.

Al cierre de 2025, el país superó los 75.000 vehículos eléctricos en circulación, de acuerdo con datos del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) y reportes de gremios como ANDEMOS y la ANDI. Ese crecimiento ha estado impulsado no solo por incentivos y nuevas marcas, sino por una variable que pesa cada vez más: el costo total de propiedad.

Mover un carro eléctrico resulta más barato, principalmente por el precio de la energía frente al combustible. Durante 2025, el galón de gasolina corriente se ubicó cerca de los $16.400 pesos, según el Ministerio de Minas y Energía. En un vehículo con rendimiento promedio de 45 kilómetros por galón, esto se traduce en un costo cercano a $364 pesos por kilómetro.

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En contraste, cargar un vehículo eléctrico en casa implica pagar entre $820 y $1.000 pesos por kilovatio hora, dependiendo de la región. Con un consumo promedio de 16 a 18 kWh por cada 100 kilómetros, el costo por kilómetro se ubica entre $130 y $180 pesos. La diferencia puede llegar a ser de hasta 60% menos frente a un carro a gasolina en condiciones similares.

Menos visitas al taller, menos gastos

El ahorro no se limita al uso diario. También aparece cuando se revisa el mantenimiento. A diferencia de los vehículos de combustión, los eléctricos no requieren cambios de aceite, ni cuentan con sistemas de escape o múltiples componentes mecánicos que suelen desgastarse con el tiempo.

Estudios de BloombergNEF y la Agencia Internacional de Energía (IEA) estiman que los costos de mantenimiento pueden reducirse entre un 25% y un 40% durante la vida útil del vehículo. En Colombia, empresas que operan flotas han reportado menos intervenciones correctivas y mayor estabilidad en los gastos preventivos.

A esto se suma un elemento adicional: la estabilidad del costo de la energía. Mientras el precio de la gasolina ha estado sujeto a ajustes por el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, la electricidad mantiene variaciones más moderadas, lo que permite proyectar gastos con mayor previsibilidad.

Energía más limpia y un mercado que madura

El caso colombiano tiene una particularidad que influye directamente en la ecuación. Más del 65% de la generación eléctrica proviene de fuentes hídricas, según datos del operador XM. Esto significa que el uso de vehículos eléctricos no solo reduce emisiones en las ciudades, sino que lo hace sin trasladar de forma significativa la carga ambiental al sistema energético.

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La discusión, entonces, empieza a cambiar de foco. Juan Carlos López, gerente general de Deepal en Colombia, asegura que el análisis debe ir más allá del precio de compra. Según explica, al sumar energía, mantenimiento, beneficios tributarios y la menor exposición a la volatilidad del petróleo, el vehículo eléctrico logra una ventaja financiera en el mediano plazo.

Con más opciones en el mercado y una infraestructura de carga en expansión, la movilidad eléctrica en Colombia entra en una etapa distinta. La decisión ya no responde solo a una intención ambiental, sino a una ecuación económica que cada vez resulta más favorable para quienes buscan reducir sus gastos de transporte.

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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