China paga hasta 700 dólares por alquilar rostros humanos para crear actores con IA

Por unos cuantos dólares, algunas personas en China están autorizando que su rostro sea convertido en un personaje digital capaz de aparecer en videos, anuncios y producciones creadas con inteligencia artificial. El negocio crece impulsado por la expansión de los llamados microdramas, contenidos audiovisuales breves pensados para celulares que ahora incorporan cada vez más herramientas de IA para reducir tiempos y costos de producción.

El modelo funciona bajo una idea similar a la venta de fotografías en bancos de imágenes: los usuarios entregan permisos para que empresas y creadores utilicen sus rostros en sistemas de inteligencia artificial. Con esos datos, los desarrolladores pueden generar avatares que hablan, se mueven e interpretan personajes sin que la persona tenga que participar físicamente en una grabación.

Plataformas como ActID y New Claw han empezado a conectar a propietarios de rostros con compañías interesadas en crear personajes virtuales. Según datos citados por Rest of World, los participantes pueden recibir pagos que van desde 15 hasta 700 dólares, dependiendo del tipo de licencia y el uso autorizado.

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En ActID, cerca de 800 usuarios estarían registrados y alrededor de 300 permitirían que sus rostros sean utilizados mediante acuerdos de licencia. Los creadores pagan entre 99 yuanes (unos 14,6 dólares) y 500 yuanes (aproximadamente 74 dólares) por episodio, mientras la plataforma obtiene una comisión del 10 %.

New Claw funciona con otro esquema: los usuarios cargan fotografías y establecen una tarifa mínima para que sus imágenes sean utilizadas en proyectos de inteligencia artificial. En este caso, el precio inicial informado es de 500 yuanes (unos 74 dólares) por imagen.

La industria audiovisual acelera el uso de actores virtuales

La demanda de estos rostros digitales está relacionada con el crecimiento de los microdramas en China, un formato que ha ganado espacio por sus historias cortas y consumo rápido desde teléfonos móviles. La producción masiva de estos contenidos ha llevado a los estudios a buscar nuevas formas de crear personajes sin depender de procesos tradicionales de grabación.

Según cifras de la Asociación China de Radiodifusión, la inteligencia artificial fue utilizada en más del 95 % de los 128.000 microdramas emitidos durante el primer trimestre de 2026. Para las empresas, los actores virtuales representan una alternativa para producir contenido con mayor velocidad y menor inversión.

Sin embargo, la posibilidad de convertir un rostro real en un personaje digital también abre dudas sobre la privacidad y el control de la identidad. Una vez que una imagen es utilizada para generar un avatar mediante IA, resulta más complejo vigilar dónde aparece y si continúa siendo usada dentro de los límites acordados.

La legislación china establece que el uso de datos biométricos requiere autorización y que la apariencia de una persona no puede ser falsificada sin consentimiento. Aun así, los casos relacionados con inteligencia artificial han aumentado. El Tribunal de Internet de Guangzhou ha atendido cerca de 700 procesos vinculados con IA en los últimos tres años, incluyendo conflictos por intercambio de rostros y derechos de autor.

El principal reto para quienes entregan su imagen está en revisar las condiciones del contrato: cuánto tiempo podrá utilizarse el rostro, en qué tipo de contenidos aparecerá y qué restricciones existen para evitar usos diferentes a los aprobados. La remuneración económica puede ser atractiva, pero la permanencia de una identidad digital en internet plantea preguntas que todavía buscan respuesta.

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia. Email: [email protected]

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