Pain Rose: app colombiana permite medir el dolor en recién nacidos

Medir el dolor en los recién nacidos sigue siendo uno de los mayores retos en las unidades de cuidado neonatal. Aunque los procedimientos médicos son constantes y necesarios, no siempre existen herramientas prácticas que permitan saber, con precisión, cuándo un bebé está sufriendo. En ese vacío clínico se abre paso Pain Rose, una aplicación móvil desarrollada en Colombia para traducir señales fisiológicas y gestuales en una valoración concreta del dolor.

La necesidad de una herramienta de este tipo no es menor. Un neonato hospitalizado puede enfrentar, en un solo día, hasta 17 intervenciones potencialmente dolorosas, desde la toma de signos vitales hasta punciones repetidas, cambios de postura, intubaciones o la fijación de catéteres. Para un sistema nervioso inmaduro, la acumulación de estos estímulos no solo genera malestar inmediato, sino que puede tener efectos clínicos relevantes.

Diversos estudios han mostrado que el dolor no tratado en recién nacidos se asocia con un mayor riesgo de complicaciones como hemorragia intraventricular, estancias hospitalarias más prolongadas e incluso un aumento en la mortalidad. A largo plazo, la exposición constante al estrés puede alterar el desarrollo cerebral, afectar la regulación emocional y aumentar la vulnerabilidad a trastornos del ánimo en etapas posteriores de la vida.

¿Cómo Pain Rose convierte señales clínicas en decisiones de cuidado?

Frente a este panorama, Pain Rose fue desarrollada por profesoras de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia como una herramienta de apoyo clínico para el personal de salud. La aplicación se basa en la escala internacional PIPP-R (Premature Infant Pain Profile-Revised), utilizada para evaluar el dolor en recién nacidos prematuros, y la adapta al contexto hospitalario nacional.

La app guía la valoración del dolor en tres pasos. El primero es la evaluación de la edad gestacional, un dato clave para interpretar las respuestas del bebé según su nivel de madurez neurológica. El segundo paso corresponde a la observación conductual: se registran y cronometran tres gestos faciales universales asociados al dolor neonatal —fruncimiento del ceño, cierre de los ojos y elevación del surco nasolabial— cuya duración permite estimar la intensidad del estímulo.

El tercer componente es la evaluación fisiológica. Aquí se comparan la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno antes y después del procedimiento médico, ya que el dolor suele provocar aumentos del ritmo cardíaco y episodios de desaturación que no siempre son evidentes a simple vista.

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Al cruzar estos datos, la aplicación clasifica el dolor como leve, moderado o severo en cuestión de segundos, con una sensibilidad cercana al 80 %. Esta información permite al equipo clínico actuar con mayor criterio y ajustar el tipo de intervención necesaria.

En los casos leves o moderados, se priorizan estrategias no farmacológicas como la lactancia materna o la administración de sacarosa, que estimulan la liberación de endorfinas. Cuando el dolor es severo, la clasificación respalda el uso de analgésicos, optimizando dosis y reduciendo efectos secundarios.

La herramienta fue evaluada en un estudio con 44 recién nacidos en la Unidad Neonatal del Hospital de Meissen, donde cada bebé fue su propio control. Los resultados respaldan su utilidad clínica y refuerzan un cambio de enfoque: el dolor neonatal no solo puede medirse, sino que debe ser atendido como parte central de un cuidado verdaderamente humanizado.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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