Los pagos que fallan les cuestan millones a los bancos y les hacen perder clientes, según estudio

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Las entidades financieras pueden perder hasta 2,2 millones de dólares al año al corregir pagos internacionales que no llegan a su destino en el primer intento. El costo no termina en las operaciones que deben revisarse manualmente. Los errores también afectan los ingresos y pueden llevar a los clientes a cambiar de entidad, según una investigación de LexisNexis Risk Solutions publicada en octubre de 2026.

El estudio True Impact of Failed Payments 2026, realizado entre 150 ejecutivos de pagos de Norteamérica, Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico, encontró que tres cuartas partes de las instituciones financieras pierden hasta cinco millones de dólares anuales en ingresos de clientes por pagos fallidos.

Las pérdidas por cada transacción tampoco siempre se recuperan. El 37 % de las entidades consultadas incurre en costos superiores a 20 dólares por pago fallido o retrasado, pero normalmente recauda entre 11 y 15 dólares mediante comisiones. La diferencia deja una parte de los gastos operativos sin cubrir.

Detrás de muchas de estas operaciones hay errores que podrían detectarse antes de enviar el dinero. La información incorrecta del beneficiario representa el 21 % de los fallos, mientras que los problemas con los números de cuenta y los datos bancarios equivocados explican alrededor del 15 %.

Los errores de datos aumentan el costo de los pagos internacionales

El procesamiento directo, conocido como STP por su sigla en inglés, permite completar una transacción sin intervención manual. Cuanto mayor es su tasa, menos operaciones necesitan correcciones y revisiones adicionales.

Sin embargo, alcanzar niveles cercanos al 100 % sigue siendo poco habitual. Apenas el 2 % de las instituciones financieras encuestadas afirma haber logrado un procesamiento casi total de sus pagos transfronterizos. Solo el 9 % supera una tasa del 95 %, y cuatro de cada cinco entidades no están satisfechas con sus resultados actuales.

Las cifras ayudan a dimensionar el problema. Una institución que procese 10.000 pagos internacionales diarios y tenga una tasa STP del 95 % deberá intervenir en unas 500 transacciones cada día. Con un costo promedio de 12,10 dólares por operación, la factura puede superar los 6.000 dólares diarios y alcanzar aproximadamente 2,2 millones de dólares al año.

A ese gasto se suma el personal que debe identificar los errores, corregir los datos y gestionar las excepciones. La demora también repercute en quienes esperan recibir el dinero.

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El impacto comercial ya aparece en los resultados de las entidades. Un tercio de las instituciones participantes reportó haber perdido entre el 2 % y el 5 % de sus clientes debido a pagos fallidos. En contraste, el 90 % considera que una tasa elevada de procesamiento directo favorece la retención de usuarios.

La investigación identifica diferencias importantes entre regiones. En Europa, el 92 % de las entidades reporta que menos del 5 % de sus pagos presenta fallos o retrasos. La proporción baja al 77 % en Asia-Pacífico y al 69 % en Norteamérica. En América Latina, el porcentaje es del 26 %.

Para reducir estas incidencias, el informe apunta a herramientas de validación de datos, filtrado y verificación de cumplimiento antes de iniciar las transferencias. Entre las instituciones que ya implementaron soluciones de validación, dos de cada cinco registraron mejoras superiores al 25 % en sus tasas de procesamiento directo.

La adopción del estándar de mensajería financiera ISO 20022 también forma parte de las oportunidades identificadas, al permitir trabajar con información de pago más estructurada. La calidad de esos datos, sin embargo, sigue siendo determinante para evitar que una transferencia internacional termine convertida en una operación costosa de corregir.

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Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología y la ciencia. Email: [email protected]

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