Gemini se integra con Microsoft 365 y Google Workspace para automatizar tareas

Google presentó un agente de inteligencia artificial capaz de ejecutar tareas entre distintas aplicaciones y sistemas empresariales. Anunciada el 8 de octubre de 2026, la herramienta busca que los empleados puedan delegar procesos desde una sola interfaz, mientras las organizaciones mantienen el control sobre los permisos, las acciones ejecutadas y los gastos asociados al uso de IA.

La propuesta amplía las funciones habituales de un asistente conversacional. En lugar de limitarse a responder preguntas, redactar textos o resumir documentos, el agente puede organizar los pasos necesarios para cumplir una tarea, utilizar herramientas conectadas y trabajar con información disponible en los entornos digitales de una compañía.

Entre las plataformas que pueden integrarse figuran Google Workspace, Microsoft 365, Slack, Salesforce y ServiceNow, además de herramientas de desarrollo y bases de datos. Estas conexiones permiten que el agente consulte información distribuida entre distintos servicios para completar procesos que, de otro modo, requerirían la intervención manual de un empleado en varias aplicaciones.

Una empresa podría utilizar estas capacidades para recopilar información, preparar análisis con datos internos y elaborar documentos a partir de los resultados. La ejecución dependerá de las aplicaciones conectadas, los permisos concedidos y las instrucciones que reciba el agente.

Los permisos y los costos quedan bajo control de la empresa

La capacidad de operar en varios sistemas también plantea riesgos relacionados con el acceso a información corporativa. Por eso, Google incorporó mecanismos de administración para que los responsables de tecnología y seguridad definan qué operaciones puede realizar el agente.

Cada agente cuenta con una identidad propia y permisos que deben ajustarse a las funciones asignadas. Además, las acciones ejecutadas quedan registradas en un historial de auditoría, que permite revisar las operaciones realizadas y comprobar bajo qué identidad actuó el sistema.

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Estos controles buscan evitar que una herramienta automatizada tenga acceso indiscriminado a los recursos de una organización. Las empresas pueden establecer restricciones sobre determinados documentos, servicios y actividades, según sus políticas internas de seguridad.

El gasto también forma parte de la administración. El sistema permite establecer límites de consumo por proyecto y seleccionar distintos modelos de inteligencia artificial según las necesidades de cada tarea. Cuando se alcanza el límite establecido, el proceso puede detenerse hasta que un administrador autorice su continuación.

La medida responde a una de las dificultades de incorporar agentes de IA al trabajo cotidiano: calcular cuánto cuesta mantenerlos en funcionamiento cuando ejecutan tareas que involucran múltiples operaciones.

El acceso a los sistemas determinará qué tareas puede ejecutar Gemini

La utilidad del agente dependerá de las conexiones que habilite cada empresa. Tener acceso a una plataforma no significa necesariamente que pueda realizar todas las acciones disponibles en ella. Sus capacidades estarán condicionadas por los permisos asignados y las restricciones configuradas por los administradores.

Este modelo también obliga a las organizaciones a definir qué procesos pueden delegar, qué información debe permanecer restringida y quién revisará las operaciones cuando sea necesario. El historial de auditoría permite supervisar la actividad, aunque las empresas seguirán necesitando políticas internas para gestionar los riesgos asociados con la automatización.

La propuesta está dirigida inicialmente al mercado empresarial. Google no ha confirmado en la información anunciada una fecha para llevar esta herramienta al público general como producto de consumo.

La novedad está en permitir que Gemini pase de responder consultas a ejecutar tareas entre diferentes sistemas corporativos, con mecanismos para administrar los accesos, revisar las operaciones y limitar el consumo. Su alcance práctico dependerá de cómo cada organización configure esas funciones y de los procesos que decida poner en manos de la inteligencia artificial.

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Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología y la ciencia. Email: [email protected]

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