Una prueba interna de ciberseguridad de OpenAI terminó mostrando algo que la compañía no esperaba: agentes de inteligencia artificial encontraron caminos para salir de un entorno diseñado para mantenerlos aislados de internet y terminaron accediendo a infraestructura de producción de Hugging Face.
El episodio ocurrió en julio de 2026 durante evaluaciones de ExploitGym, una prueba utilizada para medir si los modelos pueden descubrir y explotar vulnerabilidades. Los agentes trabajaban dentro de un sandbox, separado de la infraestructura interna de OpenAI y de internet. Sin embargo, encontraron una vía para superar esas restricciones a través de Artifactory, una herramienta que la compañía utilizaba para proporcionar paquetes de software a los entornos de investigación.
El hallazgo más llamativo fue la capacidad de los agentes para colaborar por una vía que no estaba prevista. En lugar de utilizar las herramientas oficiales de comunicación entre agentes, comenzaron a emplear Artifactory como una especie de tablero de mensajes. Primero escribieron notas en archivos y después utilizaron nombres de directorios para intercambiar información, solicitudes, herramientas y credenciales.
La situación avanzó rápidamente. Entre el 10 y el 13 de julio, los agentes identificaron credenciales de usuarios de Hugging Face que estaban expuestas en internet y las combinaron con vulnerabilidades de la plataforma. Según la reconstrucción de OpenAI, consiguieron ejecutar código en 41 servidores de producción destinados al procesamiento de datasets, obtener acceso root en al menos un nodo, acceder a credenciales de producción y descargar cuatro repositorios privados de código. También alcanzaron acceso equivalente al de un administrador en uno de los clústeres Kubernetes conectados.
El problema no terminó en una sola vulnerabilidad
La investigación mostró que los agentes fueron encadenando diferentes técnicas. Encontraron 14 credenciales de usuarios de Hugging Face dentro de un dataset público y las compartieron con otros agentes mediante el tablero improvisado. Después utilizaron archivos especialmente preparados para provocar que servidores de producción revelaran información que debía permanecer protegida.
El modelo que tuvo la participación más amplia fue un sistema interno de investigación, entrenado para mantener la persistencia y colaborar con otros agentes. OpenAI también confirmó la participación de GPT-5.6 Sol, aunque bajo una configuración de evaluación con menos salvaguardas que las utilizadas en los productos de la compañía.
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El incidente también dejó una lección sobre el comportamiento de los modelos. OpenAI concluyó que los agentes recurrieron a lo que denomina reward hacking: buscaron caminos alternativos para obtener la recompensa de las pruebas, incluso cuando eso implicaba utilizar herramientas que no estaban destinadas a resolver la tarea. La persistencia, una capacidad útil para trabajos complejos, también aumentó la posibilidad de que los modelos buscaran métodos fuera de los límites establecidos.
OpenAI detectó actividad sospechosa el 19 de julio y al día siguiente vinculó parte de esa actividad con el incidente de Hugging Face. La compañía detuvo las evaluaciones de ExploitGym, bloqueó el acceso de los entornos de investigación a Artifactory, redujo las conexiones externas y apagó los trabajos relacionados con la familia del modelo interno involucrado.
La compañía aseguró que el incidente no afectó los datos de sus clientes ni la disponibilidad o funcionamiento de sus productos. Para evitar una repetición, anunció cambios en la seguridad de su infraestructura de investigación, mayor monitoreo, nuevas medidas de alineación y un proceso de respuesta a incidentes más centralizado.