Cuando Littio comenzó en Colombia en 2021, el problema que tenía en frente era mucho más sencillo que el que intenta resolver hoy: cómo ayudar a una persona a proteger y manejar su dinero frente a la pérdida de valor de las monedas locales.
La primera respuesta estuvo en los dólares digitales. Pero el producto fue creciendo a medida que aparecieron otras necesidades. Quien llegaba para manejar dólares podía después necesitar recibir un pago desde otro país, enviar dinero al exterior, pagar con una tarjeta o buscar alternativas para invertir y diversificar sus ahorros.
Cinco años después, la empresa dice haber superado los 500.000 usuarios y los US$1.300 millones movilizados. También dejó de concentrarse en Colombia. Actualmente opera en México, Chile, Perú y Argentina, conectándose con los sistemas de pago de cada uno de esos países.
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Ese recorrido cambió lo que Littio quería construir. En la aplicación ahora conviven dólares, euros y pesos mexicanos, transferencias internacionales, una tarjeta Mastercard que puede utilizarse en más de 210 países, oro digital y bitcoin. La compañía también ofrece acceso a empresas y fondos de Estados Unidos.
Para Óscar Flórez, cofundador y CPTO de Littio, el reto de crecer por distintos países ha estado precisamente en todo aquello que el usuario no ve. Cada mercado tiene reglas, monedas y sistemas de pago diferentes. La compañía ha tenido que desarrollar la tecnología para conectar esas piezas y mantener una operación sencilla desde la aplicación.
La empresa también creció puertas adentro. Hoy tiene 80 empleados y está buscando nuevos perfiles en Colombia, México, España y Medio Oriente, con especial interés en profesionales de inteligencia artificial y personas con capacidades técnicas para trabajar en varios mercados.
De Colombia a Dubái, el próximo movimiento
El cambio más significativo ahora está lejos de Latinoamérica. Flórez se radicará en Dubái, desde donde asumirá parte de la tarea de llevar a Littio hacia otros mercados. La compañía quiere utilizar su presencia allí para acercarse a nuevos ecosistemas financieros, entender otras necesidades y explorar oportunidades en Asia, Europa y África.
Flórez llegó a Littio después de pasar por Rappi, Habi, Huspy y Revolut. Según explicó a Enter.co, encontró una empresa que ya tenía usuarios, operación en cinco países y una infraestructura funcionando. Su trabajo ahora será fortalecer el producto y la tecnología para que la compañía pueda crecer sin complicar la experiencia de quienes utilizan sus servicios.
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La expansión también está llevando a Littio hacia otro tipo de productos. Recientemente habilitó el acceso a mercados de acciones y ETF de Estados Unidos. Los usuarios pueden participar económicamente en 18 empresas y seis fondos cotizados, comenzando desde un dólar digital y sin abrir una cuenta en Estados Unidos.
Aquí hay una diferencia importante: el usuario no compra directamente las acciones ni se convierte en accionista. El servicio funciona con Dinari, aliado tecnológico de Littio, y ofrece una posición de participación económica cuyo valor sigue el comportamiento de la empresa o del fondo.
Littio nació intentando resolver un problema asociado al peso y terminó conectando monedas, pagos y productos financieros de varios países. Ahora quiere llevar esa misma idea mucho más lejos. Su siguiente objetivo es entrar en nuevos mercados y ampliar las opciones para que sus usuarios puedan manejar y diversificar su patrimonio desde una misma aplicación.