
Las 13.000 horas de experiencia no le enseñaron al piloto que debía apagar el celular. Foto: de OregonDOT (vía Flickr)
Es de conocimiento popular que al ingresar a un avión lo primero que piden es apagar todos los dispositivos electrónicos, especialmente los celulares porque pueden afectar en el vuelo, pero ¿qué pasa cuando es el piloto y no los pasajeros quien desobedece la orden?. La respuesta es que hay que abortar un aterrizaje, o por lo menos eso fue lo que sucedió con un vuelo proveniente de Australia.
Los 220 pasajeros que iban a bordo del vuelo JQ57 de la aerolinea Jetstar con destino a Singapur, se llevaron el susto de la vida a causa del piloto geek al que se le olvidó bajar el tren de aterrizaje a tan solo 119 metros de la pista por estar distraído con su celular.
El reporte dice que “en algún punto entre los 762 y 609 metros de altura, el teléfono del capitán comenzó a sonar por mensajes de texto (…) y el copiloto notó al capitán enfocado en el dispositivo“. El despistado piloto alegó que estaba tratando de desbloquear el teléfono para apagarlo, porque había olvidado hacerlo antes de despegar.
Cuando estaban cerca del aeropuerto el copiloto miró los instrumentos en la cabina y sintió “que algo no estaba bien” pero no supo qué. Aun en ese momento, el capitán no se había dado cuenta de que se le había olvidado bajar el tren de aterrizaje.
Luego, casi instintivamente, al piloto por fin se le ocurrió presionar el botón del tren de aterrizaje, pero en ese momento sonó la alarma que indicaba que ya habían descendido a más de 152 metros y no era suficiente para que se desplegara el tren a tiempo y así aterrizar de forma segura.
Finalmente, el pasivo copiloto le dijo a los investigadores que en ese momento estaba listo para tomar el avión y elevarlo, para así evitar el accidente. A tan solo 119 metros de la pista eso fue lo que hicieron y la nave Jetstar dejó de estar en peligro, aunque seguramente lo mismo no puede decirse de la situación laboral del piloto.

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