
Así quedó www.limewire.com. El aviso anuncia que está cerrado por órdenes de un juez.
Es un día de luto para los amantes de Internet y su filosofía libre (y gratuita). Después de operar por más de 10 años, LimeWire, uno de los servicios P2P más grandes del mundo, cerró sus puertas.
Como Napster y Kazaa anteriormente, el servicio que permitía compartir música, programas y video entre sus usuarios no aguantó la presión de los abogados y de las casas disqueras.
“Desde hoy estamos obligados por el sistema judicial a frenar la distribución y el mantenimiento de LimeWire”, aseguró George Searle, presidente de LimeWire en el sitio web de la compañía Lime Company (inglés). “Naturalmente, estamos decepcionados con los hechos. Estamos muy orgullosos de nuestra historia y del hecho de que por años trabajamos duro para cerrar la brecha entre la tecnología y los dueños de los derechos de autor”, concluyó.
Gigantes de la industria discográfica como EMI Music, Universal y Warner, de la Asociación Estadounidense de Editores de Música, habían denunciado a LimeWire varias veces, la más reciente en junio pasado, pidiendo compensaciones –se estima que de millones de dólares– por promover y estimular la piratería musical.
Después de años de batalla legal, y viendo el alto riesgo de pagar millonarias multas, LimeWire decidió cerrar el servicio e iniciar el proceso para ser una tienda de música legal. Lime Company, la empresa detrás del negocio, sigue en pie, y buscará un modelo legal para mantenerse en el mercado.
Era inevitable. El ejército de abogados tumbó a Napster, a The Pirate Bay (aunque sigue operando), y era solo cuestión de tiempo para que LimeWire cayera.
Entre tanto, los usuarios y fanáticos de LimeWire –que hasta ahora era el servicio de interacambio de archivos más popular– deberán escoger hacia dónde se irán a descargar y compartir sus archivos. El candidato más opcionado es la red BitTorrent, con la aplicación Vuze.

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