La industria de los celulares vuelve a tensionar sus propios límites con una categoría que, aunque lleva varios años en desarrollo, ahora busca consolidarse: los plegables de gran formato. Con la llegada del HUAWEI Pura X Max, el debate ya no gira únicamente en torno a la innovación, sino a la utilidad real de llevar en el bolsillo un dispositivo que puede transformarse en una pantalla cercana a una tableta.
El equipo se lanza con un precio base de ¥10.999 yuanes, lo que equivale aproximadamente a unos 1.520 dólares y cerca de 6,1 millones de pesos colombianos, dependiendo de la tasa de cambio. Es una cifra que lo ubica en la gama más alta del mercado, donde la competencia no solo se mide en especificaciones, sino en propuestas de uso.
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En términos técnicos, el dispositivo apuesta por una pantalla externa de 5,4 pulgadas y una interna de 7,7 pulgadas, ambas con tecnología OLED y soporte para una tasa de refresco adaptativa LTPO 2.0 de 1 a 120 Hz. La resolución alcanza los 2584 × 1828 píxeles en el panel principal, con compatibilidad HDR, lo que apunta a consumo de contenido en alta calidad.
A esto se suma el procesador Kirin 9030 Pro, acompañado de configuraciones que parten desde 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, con versiones que alcanzan hasta 16 GB y 1 TB. La batería de 5.300 mAh, junto con carga rápida de 66 W por cable y 50 W inalámbrica, busca responder a una de las principales preocupaciones en este tipo de dispositivos: la autonomía.

Más que tamaño: productividad y ecosistema
El planteamiento de Huawei va más allá del hardware. El equipo integra HarmonyOS 6.1 y un conjunto de herramientas impulsadas por inteligencia artificial que reorganizan la experiencia. El asistente Xiaoyi, por ejemplo, puede extraer tareas desde distintas aplicaciones y consolidarlas automáticamente, mientras que el sistema XMAGE Smart Shot optimiza la fotografía con sugerencias de composición en tiempo real.
En el apartado fotográfico, el dispositivo incluye un sistema de triple cámara: un sensor principal de 50 MP con apertura variable (F1.4–F4.0), un ultra gran angular de 12,5 MP y un teleobjetivo periscópico también de 50 MP, con zoom óptico de hasta 3,5x y digital de 100x. A esto se suma una cámara dedicada a la captura de color, pensada para mejorar la fidelidad en condiciones complejas de iluminación.
El diseño incorpora una bisagra tipo “gota de agua” con materiales inspirados en acero aeroespacial, junto con cristal Kunlun de segunda generación en la pantalla externa. El equipo cuenta con certificaciones IP58 e IP59, lo que le permite resistir polvo, salpicaduras e incluso chorros de agua a presión, aunque no está diseñado para inmersión prolongada.
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Uno de los diferenciales más marcados es la compatibilidad con el lápiz óptico M-Pen 3 Mini, que habilita funciones de dibujo, edición y anotación directamente sobre la pantalla expandida. En la práctica, esto convierte al dispositivo en una herramienta híbrida entre teléfono y estación de trabajo portátil.
También hay avances en conectividad, con soporte para Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0 y sistemas de posicionamiento multibanda. El sistema de refrigeración con cámara de vapor y grafeno apunta a mantener el rendimiento incluso en tareas exigentes como videojuegos o edición de video.
El punto de fondo sigue siendo el mismo: ¿para quién es este tipo de dispositivo? Aunque la propuesta técnica es robusta, el precio y el formato aún lo alejan del usuario promedio. Sin embargo, para perfiles que buscan productividad móvil, creación de contenido o multitarea avanzada, la propuesta empieza a tener sentido.
La industria parece apostar a que el futuro del smartphone no está solo en hacerlo más potente, sino en hacerlo más versátil. El HUAWEI Pura X Max es, en ese sentido, una declaración de intenciones: un dispositivo que no busca reemplazar al teléfono tradicional de inmediato, pero sí redefinir lo que se espera de él.