Opinión | El poder de los algoritmos sobre nuestras decisiones

Por: Jaime Andrés Wilches, docente investigador de la Universidad Politécnico Grancolombiano

Cada vez me cuesta más aceptar esa idea cómoda de que la tecnología es solo una herramienta en nuestra sociedad. Me parece ingenua. Lo que veo, lo que vivimos, es otra cosa: detrás de muchas de nuestras decisiones opera el poder de los algoritmos, moldeando comportamientos, percepciones y formas de relacionarnos con el mundo. Y lo más inquietante es que muchas veces ni siquiera lo notamos.

Todo esto lo pude entender y analizar cuando escribí el libro Gestos, tecnologías y sociedades, con la Editorial Politécnico Grancolombiano. Esa intuición dejó de ser una sospecha y se volvió evidencia. No se trataba de percepciones aisladas, sino de patrones claros que ya estaban reorganizando la vida cotidiana.

Lo primero que tenemos que entender es la fractura silenciosa que vivimos, porque el tiempo y el espacio dejaron de ser lo que eran. Hoy vivimos en la presión constante del “ahora o nunca”, en una simultaneidad que no deja margen para procesar lo que ocurre. Todo ocurre al mismo tiempo, y esa velocidad no solo transforma lo que hacemos, sino cómo pensamos, sentimos e incluso cómo habitamos la realidad.

Pero el cambio más profundo no es ese. Es entender que esta transformación no es solo cultural, también es económica. Los datos y la atención se convirtieron en el centro del sistema. Ya no somos solo usuarios, somos materia prima. Comportamientos, emociones y hábitos: todo se registra, se procesa y se convierte en valor dentro de arquitecturas algorítmicas que no son neutrales.

Y ahí aparece una de las tensiones más inquietantes: estamos rodeados de información, pero cada vez más desorientados. El dato reemplaza al relato y la acumulación sustituye al sentido. Sabemos más cosas, pero entendemos menos. Y eso impacta cómo decidimos, cómo participamos y cómo construimos lo común.

El poder de los algoritmos en la forma en que pensamos y tomamos decisiones

Lo veo en lo cotidiano, en el aula, en las conversaciones: discursos polarizados, información manipulada y emociones activadas estratégicamente. Las redes no son solo espacios de encuentro, son escenarios de poder donde algoritmos invisibles organizan lo que vemos, jerarquizan lo que importa y, muchas veces, determinan lo que creemos que es verdad.

Y, sin embargo, quedarnos en una lectura fatalista sería insuficiente. También hay fracturas en el sistema. El activismo digital ha demostrado que la tecnología puede abrir espacios de resistencia, movilizar causas y reconfigurar discusiones públicas.

Ahí es donde, como profesor, siento que está el punto clave. No se trata de aceptar o rechazar la tecnología, como si fuera una decisión simple. Se trata de comprenderla críticamente, de interrogarla, de dejar de ser usuarios pasivos para asumir que estamos atravesados por estructuras que influyen en lo que pensamos que somos.

Porque si algo me dejó claro este proceso es que la tecnología no está afuera, ni es inocente. Está redefiniendo la comunicación, reorganizando el poder y reconfigurando la vida misma. Y lo más importante es que, si no nos detenemos a cuestionarla, alguien más ya decidió por nosotros qué ver, qué pensar y hasta qué creer.

Imagen: Generada con IA (ChatGPT)

Colaboradores ENTER.CO

Muchos periodistas y blogueros de Colombia, Latinoamérica y España colaboran esporádicamente con ENTER.CO, aportando su conocimiento y puntos de vista frente al acontecer tecnológico y de Internet.

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