Copilot ya no quiere quedarse en la ventana donde un trabajador escribe una pregunta y espera una respuesta. Microsoft acaba de presentar una nueva versión de su herramienta de inteligencia artificial con una apuesta más ambiciosa: que la IA pueda organizar el trabajo, crear soluciones y continuar algunas tareas por su cuenta.
El anuncio se hizo el 25 de septiembre y gira alrededor de tres novedades: Home, Code y Autopilot. Aunque cada una cumple una función distinta, juntas muestran hacia dónde está llevando Microsoft su asistente dentro de las empresas: de una herramienta para consultar información a un sistema capaz de participar en procesos de trabajo más largos.
La primera pieza es Home. Microsoft lo plantea como el nuevo lugar desde el que se puede empezar a trabajar con Copilot. Allí se reúnen Chat y Cowork, junto con información relacionada con correos, reuniones, documentos, aplicaciones y conversaciones.
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Esto cambia algo que puede parecer menor, pero que tiene impacto en el uso diario. En lugar de abrir diferentes herramientas para recordar qué estaba haciendo, el usuario puede encontrar su actividad reciente, retomar una tarea pendiente y recibir sugerencias sobre qué podría hacer después. Copilot también puede trabajar con Word, Excel y PowerPoint desde este mismo entorno, manteniendo la información sincronizada con Microsoft 365.
El segundo cambio apunta directamente a quienes necesitan crear herramientas para sus equipos. Con Code, Microsoft permite pedir mediante lenguaje natural la creación de aplicaciones, paneles interactivos, automatizaciones o flujos de trabajo.
No significa que desaparezca el desarrollo tradicional, pero sí modifica quién puede comenzar a construir una solución. Una persona dentro de una organización puede describir lo que necesita y utilizar Copilot para generar una herramienta adaptada a ese problema. Code está basado en la tecnología de GitHub Copilot y funciona en un entorno aislado de la organización.
Autopilot es el cambio que más acerca a Copilot a un agente
La novedad más significativa está en Autopilot, antes conocido como Scout. Aquí Microsoft deja de hablar únicamente de una IA que responde cuando recibe una instrucción y plantea una que puede seguir trabajando después de recibir un objetivo.
El usuario define qué debe hacer, cuál es su función y cuáles son sus límites. A partir de ahí, Autopilot puede hacer seguimiento de proyectos, revisar conversaciones, ejecutar tareas recurrentes y avanzar en determinados procesos sin que alguien tenga que estar supervisándolo todo el tiempo.
La diferencia está precisamente en esa continuidad. Integrado con Teams, Outlook, chats, canales y documentos, el agente puede conservar su identidad, memoria y espacio de trabajo dentro de la organización. Microsoft además lo conecta con Microsoft IQ, que aporta información del entorno empresarial para que Copilot pueda trabajar con mayor contexto.
La compañía también prepara nuevas funciones alrededor de esta idea. Fabric IQ ya está disponible para Chat y Cowork, mientras Work IQ incorporará información y flujos de Dynamics 365 y Power Platform. A esto se suma Today, una experiencia que reunirá correos, reuniones, tareas y conversaciones en un mismo lugar.
El anuncio deja, por tanto, un cambio de dirección más interesante que la simple llegada de nuevas funciones. Microsoft está intentando que Copilot deje de ser una herramienta que el trabajador consulta ocasionalmente y pase a ocupar un lugar permanente dentro de sus procesos, con capacidad para crear, ejecutar y hacer seguimiento de determinadas tareas.