¿Tienes esta restricción en tu licencia y la ignoras? La multa en Colombia puede superar los $800.000

Salir a hacer una vuelta rápida, manejar hasta la tienda o recorrer unas pocas cuadras suele parecer inofensivo. En esos trayectos cortos es donde muchos conductores en Colombia toman una decisión que pasa desapercibida: dejar las gafas en casa, aun cuando su licencia de conducción exige usarlas.

El problema no es la falta de información. La mayoría de conductores sí sabe que tiene una restricción médica. Lo descubrió cuando hizo los exámenes para obtener o renovar su licencia. Se lo dijeron. Quedó registrado. Está impreso en el documento. Sin embargo, entre saberlo y cumplirlo hay una distancia que se repite en la práctica diaria.

Algunos simplemente no revisan lo que aparece en la parte posterior de la licencia. Otros consideran que “ven lo suficientemente bien” sin ayuda. También están quienes hacen un cálculo rápido: es un trayecto corto, no habrá controles, no vale la pena ponerse las gafas. Esa suma de decisiones pequeñas construye un hábito riesgoso.

La consecuencia no es menor. En Colombia, conducir sin cumplir una restricción médica es una infracción contemplada en el Código Nacional de Tránsito. En el caso de no usar lentes cuando son obligatorios, la sanción puede superar los 700.000 pesos e incluso acercarse a los 875.000, dependiendo del valor vigente del salario mínimo. Además, el vehículo puede ser inmovilizado si la situación no se corrige en el momento.

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Pero hay otro punto que muchos pasan por alto: hoy es más fácil verificar estas condiciones. Plataformas como Mi Licencia permiten a los ciudadanos ubicar centros de reconocimiento de conductores autorizados y evitar intermediarios o tramitadores que prometen eliminar restricciones de forma irregular. Esta herramienta, gratuita, también busca que las personas hagan sus procesos de manera transparente y segura.

Más allá de la sanción, el problema es de fondo. La restricción no es un capricho administrativo. Es el resultado de una evaluación médica que determinó que el conductor necesita una corrección visual para manejar de forma segura. Ignorar esa condición implica aumentar el riesgo de accidentes, no solo para quien está al volante, sino para peatones, ciclistas y otros conductores.

Hoy, los controles también son más estrictos. Los centros de reconocimiento utilizan sistemas tecnológicos que registran y validan la información médica de cada persona, lo que facilita su verificación por parte de las autoridades en cualquier momento.

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Aun así, la conducta no cambia al mismo ritmo. La percepción de que “no pasa nada” sigue pesando más que la norma. Es una lógica que se repite en otros comportamientos viales, pero que en este caso tiene un agravante: se trata de una limitación física previamente identificada.

Las restricciones en la licencia no buscan limitar, sino permitir que una persona conduzca en condiciones seguras. Desde el uso de gafas hasta adaptaciones en el vehículo o controles médicos más frecuentes, todas responden a una misma lógica: reducir el riesgo en la vía.

La pregunta es simple, pero incómoda: si sabes que necesitas gafas para conducir, ¿por qué decides no usarlas?

Porque al final, no se trata solo de evitar una multa, sino de asumir la responsabilidad que implica estar al volante.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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