Cepillarse los dientes suele ser uno de los actos más automáticos del día; se repite por costumbre, casi sin atención, como parte de una secuencia que inicia o cierra la jornada. En ese gesto cotidiano se apoya la propuesta del nuevo Y-Brush Halo, un cepillo sónico que busca ir más allá de la limpieza dental y convertir el cepillado en una fuente constante de información sobre la salud.
A simple vista, el dispositivo rompe con la forma tradicional del cepillo eléctrico. En lugar de un cabezal alargado, utiliza una estructura en forma de “Y” que cubre todas las superficies dentales al mismo tiempo. Este diseño permite que el cepillado se realice en solo 20 segundos, diez por cada arcada, sin depender de la técnica manual del usuario ni de sesiones prolongadas frente al espejo.
La limpieza se apoya en más de 45.000 vibraciones por minuto que se transmiten a miles de cerdas de nylon dispuestas a 45 grados, siguiendo el ángulo recomendado por odontólogos. La marca asegura que este sistema ofrece un rendimiento comparable al de cepillos sónicos tradicionales usados durante dos minutos, una diferencia pensada para personas con rutinas apretadas o dificultades para mantener hábitos de higiene prolongados.
Un cepillo que también observa lo que no se ve
El principal cambio frente a otros modelos está en lo que ocurre mientras el usuario se cepilla. Y-Brush Halo incorpora un sensor integrado capaz de analizar el aliento en tiempo real. Durante el uso, el sistema capta compuestos presentes en la respiración y los traduce en datos que luego son interpretados mediante inteligencia artificial.
El aliento humano contiene cientos de compuestos químicos que pueden reflejar procesos metabólicos, inflamatorios u orales. A partir de estos biomarcadores, el dispositivo identifica variaciones que podrían estar asociadas con problemas como inflamación de encías, alteraciones metabólicas, señales compatibles con diabetes en etapas tempranas o cambios relacionados con el funcionamiento del hígado.
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No se trata de un diagnóstico médico ni de una herramienta clínica, sino de un sistema de alertas preventivas que opera de forma pasiva. El usuario no debe realizar ninguna acción adicional: basta con cepillarse como de costumbre. Un sistema de luces LED indica cuándo se realiza la captura del aliento, el análisis y el resultado general, mientras que la información más detallada se gestiona desde una aplicación móvil.
Con autorización del usuario, los datos pueden compartirse con profesionales de la salud, lo que abre la posibilidad de un seguimiento más constante entre consultas. La propuesta apunta a integrar el cuidado oral con una visión más amplia del bienestar, utilizando un hábito diario como punto de observación continua.
Así, el cepillo deja de ser solo una herramienta de higiene y pasa a ocupar un lugar distinto en el baño: el de un dispositivo que, sin modificar rutinas ni exigir tiempo adicional, introduce la tecnología en uno de los actos más repetidos del día.