Anthropic habría decidido aplazar de octubre a noviembre su salida a bolsa, una operación que podría recaudar hasta 100.000 millones de dólares y valorar a la compañía en cerca de dos billones. El posible cambio coincide con las advertencias de su CEO, Dario Amodei, sobre los riesgos de la inteligencia artificial y su petición de establecer mayores controles antes de desplegar sistemas más avanzados.
La compañía presentó en junio la documentación confidencial para iniciar el proceso. El nuevo calendario todavía no está confirmado oficialmente y tendría una explicación financiera. Llegar al mercado con los resultados del tercer trimestre cerrados permitiría mostrar a los inversionistas si el crecimiento registrado durante 2026 se mantiene. El cambio a noviembre ya estaría contemplado antes de que se intensificara el debate sobre la seguridad de la IA.
Los números con los que la compañía quiere llegar a Wall Street
La facturación habría pasado de unos 4.700 millones de dólares en el primer trimestre de 2026 a más de 11.500 millones en el segundo. Durante ese periodo, el gasto en infraestructura de cómputo habría aumentado de 3.400 millones a 5.600 millones.
En mayo, la empresa informó un ritmo anualizado de ingresos superior a 47.000 millones de dólares. A finales de julio ya superaba los 65.000 millones y las estimaciones utilizadas por inversionistas cercanos a la operación apuntan a más de 110.000 millones al cierre del año.
El ingreso anualizado no equivale al dinero obtenido durante los últimos 12 meses. Esta métrica toma el nivel reciente de ventas y calcula cuánto generaría el negocio en un año si mantuviera ese ritmo. Sirve para medir la velocidad de crecimiento, pero no sustituye los ingresos reconocidos que aparecerán en la documentación financiera.
Entre los clientes corporativos también hay señales de expansión. Al cierre del segundo trimestre, unas 6.000 compañías habrían gastado más de 100.000 dólares en sus herramientas durante los últimos 12 meses, frente a unas 1.500 al terminar 2025. Más de 1.000 clientes superaron el millón de dólares y más de 100 rebasaron los 10 millones.
Buena parte del negocio procede de organizaciones que utilizan Claude mediante suscripciones o pagos por consumo. El modelo también está disponible a través de servicios en la nube, mientras las herramientas de programación aportan otra fuente de ingresos.
Mantener ese ritmo exige inversiones en centros de datos, chips y energía. La empresa prevé cerrar 2026 con alrededor de 5 gigavatios de capacidad de cómputo y duplicar esa cifra el próximo año. Los recursos obtenidos en bolsa ayudarían a financiar esa infraestructura.
Amodei lleva sus advertencias sobre la IA al momento más sensible
Mientras avanza el proceso para cotizar, Amodei ha dedicado parte de sus intervenciones públicas a advertir sobre los riesgos de sistemas de inteligencia artificial cada vez más capaces. En una entrevista con CBS News Sunday Morning sostuvo que el crecimiento exponencial de esta tecnología justifica reducir el ritmo y reforzar las medidas de seguridad.
Su propuesta no consiste en detener la investigación. El ejecutivo defiende evaluadores independientes con acceso suficiente para examinar los modelos, estándares compartidos entre compañías y participación de los gobiernos en la definición de reglas para su lanzamiento. También considera que la supervisión no debería depender exclusivamente de quienes desarrollan la tecnología.
Las preocupaciones han surgido igualmente dentro del sector. Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic, advirtió sobre posibles riesgos existenciales derivados del desarrollo de sistemas de superinteligencia. Evan Hubinger, investigador de la empresa, ha situado por encima del 10 % su estimación personal sobre la posibilidad de que sistemas avanzados provoquen la extinción humana durante la próxima década.
Ese porcentaje corresponde a una estimación personal y no a una probabilidad establecida científicamente. La discusión adquiere relevancia porque uno de los principales desarrolladores de IA busca captar decenas de miles de millones de dólares entre inversionistas.
Amodei también ha mencionado pruebas en las que modelos realizaron acciones para las que no estaban autorizados. El CEO utiliza estos episodios para respaldar su petición de establecer mecanismos de supervisión antes de desplegar sistemas con mayores capacidades.
Wall Street tendrá que valorar algo más que los ingresos
Desde 2021, la empresa funciona como una corporación de beneficio público en Delaware. Esta figura permite considerar una misión declarada y otros intereses además del retorno económico para los accionistas.
Cotizar en bolsa pondría esa estructura frente a nuevas exigencias. La dirección tendría que responder ante inversionistas que esperan crecimiento y rentabilidad sin abandonar la seguridad como uno de los principios que orientan sus decisiones sobre el desarrollo y lanzamiento de modelos.
En Estados Unidos también se discute qué papel debe asumir el Gobierno frente a sistemas cada vez más avanzados. Amodei reclama evaluaciones independientes y participación pública en la definición de estándares. Además, ha señalado que los compromisos voluntarios de la industria podrían resultar insuficientes sin intervención gubernamental.
Washington mantiene posiciones diferentes sobre el alcance que debería tener una regulación. Un marco más estricto podría elevar costos, exigir pruebas adicionales o cambiar las condiciones para lanzar nuevos modelos.
La competencia agrega presión al negocio. OpenAI continúa ampliando su oferta, mientras desarrolladores chinos avanzan con modelos de pesos abiertos que otras organizaciones pueden ejecutar y adaptar en su propia infraestructura. Alternativas más económicas podrían reducir la capacidad de los principales laboratorios estadounidenses para mantener precios elevados.
También existe competencia por el capital. OpenAI descartó salir a bolsa en 2026 y una eventual operación podría producirse a partir de 2027. Si ambas compañías acuden al mercado con poca diferencia de tiempo, podrían buscar recursos entre un grupo similar de inversionistas interesados en inteligencia artificial.
La salida a bolsa de Anthropic todavía tiene datos por revelar
Noviembre aparece por ahora como el nuevo objetivo, aunque el calendario podría modificarse según las condiciones del mercado. Tampoco se conocen el precio de las acciones, la cantidad que finalmente se ofrecerá ni la valoración con la que comenzaría a cotizar.
El registro público permitirá conocer información que permanece reservada, entre ella los ingresos reconocidos, gastos, pérdidas o beneficios, necesidades de capital y factores de riesgo. Los documentos también mostrarán cuánto cuesta sostener la infraestructura necesaria para desarrollar y operar sus modelos.
La llegada a Wall Street pondría frente a los inversionistas dos elementos centrales del negocio. La compañía necesita capital para sostener su crecimiento y ampliar su capacidad de cómputo, mientras su CEO reclama controles más estrictos para el desarrollo de la IA. La documentación de la oferta deberá mostrar cómo pretende compatibilizar ambas prioridades.
Imagen: ENTER.CO / Generada con IA (ChatGPT)