Twitter.now recupera una imagen que millones de usuarios reconocerán de inmediato. Tres años después de que la red social original cambiara su nombre por X, una startup estadounidense lanzó un servicio que utiliza el nombre Twitter, el característico pájaro azul y funciones conocidas como las respuestas y los retuits. No se trata de la antigua plataforma: detrás de esta iniciativa está Operation Bluebird, cuyo derecho a utilizar esa identidad todavía se disputa con X Corp.
Con sede en Virginia, la compañía busca convertir el reconocimiento que conserva la antigua marca en una nueva comunidad. El acceso anticipado ya está disponible y propone una experiencia familiar para quienes utilizaron la red antes de su transformación en X. Su futuro también dependerá de una batalla legal que determinará hasta dónde puede utilizar el nombre y otros elementos asociados históricamente con el servicio.
Qué es Twitter.now y quién está detrás de la nueva red social
Operation Bluebird está detrás del servicio. Uno de sus cofundadores es Stephen Coates, quien anteriormente trabajó como abogado de marcas de la plataforma. En declaraciones a Ars Technica, explicó que el proyecto cuenta con inversores y llevaba meses en desarrollo antes de abrir el acceso al público.
Entrar durante esta primera etapa cuesta 20 dólares y concede el estatus de fundador. El acceso anticipado permite formar una comunidad inicial antes de ampliar la entrada al público y comprobar si la familiaridad que todavía genera el nombre puede traducirse en usuarios, publicaciones y conversaciones.
Quienes conocieron el antiguo servicio encontrarán elementos reconocibles, entre ellos el pájaro azul, las respuestas y los retuits. Aunque estas similitudes son deliberadas, sus responsables aseguran que no pretenden reconstruir exactamente la plataforma que existía antes de la llegada de Musk.
Por qué puede usar el nombre original
El principal argumento de Operation Bluebird es que X abandonó sus derechos sobre las marcas Twitter y Tweet cuando dejó de utilizarlas como identidad principal. Según su interpretación, el cambio hacia X habría permitido que otra empresa intentara reclamarlas y desarrollar un producto alrededor de esos nombres.
X Corp. sostiene lo contrario. Para la empresa, cambiar la denominación comercial de su servicio no implica renunciar automáticamente a los derechos adquiridos sobre la antigua marca. Además, acusa a Operation Bluebird de aprovechar el reconocimiento y el valor acumulados durante casi dos décadas.
Uno de los datos presentados ante el tribunal busca demostrar que el nombre continúa vigente entre los usuarios. Solo el 11 de diciembre de 2025, más de cuatro millones de personas llegaron a X escribiendo el antiguo dominio directamente en el navegador. La compañía considera ese tráfico una evidencia de que la marca nunca fue abandonada.
La batalla por la marca sigue abierta
Operation Bluebird solicitó ante la oficina estadounidense de marcas la cancelación de diez registros pertenecientes a X. El trámite administrativo permanece suspendido mientras avanza el litigio federal, de modo que el lanzamiento de la nueva red social no significa que la startup haya obtenido definitivamente los derechos sobre el nombre.
Durante una audiencia celebrada en abril, el juez Colm Connolly expresó dudas preliminares sobre algunos derechos de X relacionados con “Tweet” y el logo del pájaro. Sus observaciones no constituyen una sentencia ni determinan quién podrá conservar el nombre como marca.
Josh Gerben, abogado especializado en propiedad intelectual, considera jurídicamente viable el argumento de Operation Bluebird, aunque eso no anticipa el resultado del proceso. Ambas partes mantienen posiciones enfrentadas sobre lo ocurrido con esos derechos después del cambio de identidad hacia X.
Hasta que exista una resolución judicial, tampoco puede afirmarse que la startup podrá utilizar el nombre permanentemente. El servicio opera actualmente con esa identidad, pero su continuidad dependerá de lo que determine el tribunal.
Qué ofrece la nueva red social para quienes se registren
Más allá del nombre y su estética reconocible, Twitter.now incorpora herramientas propias. Una de ellas es Vera, un sistema basado en Gemini que analiza publicaciones y ofrece señales relacionadas con la confiabilidad de la información. Algunas capacidades continúan en desarrollo, por lo que su efectividad deberá evaluarse a medida que aumenten el contenido y la cantidad de usuarios.
Coates también plantea un modelo basado en permitir la libertad de expresión sin garantizar automáticamente el mismo alcance para todas las publicaciones. Esto permitiría compartir opiniones sin que contenidos dañinos o potencialmente falsos obtengan necesariamente una mayor distribución dentro del servicio.
La propuesta podría diferenciarlo de otras redes sociales, especialmente por la manera en que pretende gestionar la visibilidad de la información. Aun así, falta evidencia pública para determinar qué tan preciso será Vera al analizar publicaciones y cómo se aplicarán esas reglas cuando crezca la actividad.
El pájaro azul regresa con un futuro todavía por definir
Dos desafíos marcarán el camino de Operation Bluebird. En los tribunales deberá defender el uso del nombre, el logo y otros elementos vinculados históricamente con Twitter. Fuera de ellos tendrá que convencer a suficientes personas de comenzar en otra red social y transformar la familiaridad de una identidad conocida en una comunidad activa.
Para quienes extrañan el antiguo servicio, la propuesta resulta reconocible desde el primer vistazo. Regresan el nombre, el pájaro azul y varias dinámicas asociadas con aquella experiencia, pero bajo una empresa diferente y con una estrategia propia.
Twitter.now devuelve así una identidad que parecía haber quedado atrás con el nacimiento de X. Operation Bluebird todavía debe demostrar que puede conservarla y, al mismo tiempo, que existe espacio para otra red social. El nuevo Twitter no pertenece a Elon Musk, pero quién podrá utilizar ese nombre a largo plazo sigue siendo una pregunta abierta.
Imagen: Twitter.now