La inteligencia artificial ya no está limitada a oficinas de tecnología o grandes empresas. Ahora empieza a colarse en un lugar mucho más cotidiano para miles de colombianos: la administración de conjuntos residenciales y edificios.
Aunque Colombia aparece entre los países latinoamericanos con mayor adopción de inteligencia artificial, apenas el 22% de la población utiliza este tipo de herramientas de manera consciente. Aun así, la tecnología comienza a ganar espacio en sectores donde la carga operativa se volvió difícil de manejar para una sola persona.
Uno de ellos es la propiedad horizontal. Administradores de conjuntos y edificios enfrentan hoy jornadas cada vez más saturadas por tareas repetitivas: responder PQRS, redactar comunicados, enviar convocatorias, organizar actas y hacer seguimiento a cartera o mantenimientos.
La presión aumentó en muchos casos por la reducción de personal administrativo. Eso dejó a miles de administradores asumiendo solos procesos que antes se repartían entre varios cargos.
La IA empieza a aparecer en la vida diaria de los conjuntos
La llegada de asistentes basados en inteligencia artificial busca aliviar parte de ese trabajo operativo. Algunas plataformas del sector ya permiten generar borradores automáticos de comunicados, responder solicitudes frecuentes o crear actas de reuniones en pocos minutos.
El cambio puede parecer menor, pero termina impactando directamente a los residentes. Una administración con menos carga manual puede responder más rápido, organizar mejor la información y reducir retrasos en comunicaciones o procesos internos.
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El uso de estas herramientas también toca un punto sensible para quienes viven en propiedad horizontal: la trazabilidad de la información. En Colombia, muchos procesos deben dejar evidencia de cuándo se enviaron, quién recibió el mensaje y qué contenido fue notificado.
Por eso, la discusión ya no gira únicamente alrededor de si la IA reemplazará empleos. El debate se mueve hacia otro lado: cómo usarla sin perder control humano ni respaldo legal.
Daniel Laverde, vocero de la plataforma Properix Colombia, aseguró que la automatización no elimina la responsabilidad del administrador. Según explicó, la intención es reducir tiempo invertido en tareas repetitivas para que las personas puedan concentrarse en decisiones y gestión de la comunidad.
El verdadero reto no es tecnológico
La expansión de la IA en este sector también deja ver una brecha más amplia. Aunque millones de personas usan herramientas impulsadas por inteligencia artificial sin notarlo —como motores de búsqueda, filtros de correo o recomendaciones en plataformas digitales— el uso activo todavía sigue siendo bajo.
En propiedad horizontal, el desafío no parece estar en aprender a usar un chatbot, sino en cambiar hábitos de trabajo que llevan años funcionando de la misma manera.
Las nuevas herramientas incluso permiten que un administrador dicte por voz el tipo de comunicado que necesita y la plataforma genere un primer borrador automáticamente. Luego, el texto puede revisarse, corregirse y enviarse dentro del mismo sistema.
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Eso reduce el tiempo frente a una hoja en blanco, pero también abre preguntas sobre dependencia tecnológica, protección de datos y revisión humana de documentos sensibles.
La tendencia empieza a tomar fuerza especialmente en ciudades con alta concentración de conjuntos residenciales como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, donde la administración de copropiedades mueve miles de procesos diarios.
Para quienes viven en edificios o conjuntos, el cambio podría sentirse primero en algo simple: respuestas más rápidas, menos demoras administrativas y comunicaciones más organizadas. La inteligencia artificial, al menos en este sector, empieza a dejar de verse como una tecnología lejana y se acerca cada vez más a problemas cotidianos.