Todos pasamos algún recreo jugando fútbol. Incluso aquellos que son muy fans del deporte no pueden negar que alguna vez en su vida aprovecharon el descanso entre clases para patear una pelota. ¿Qué puede tener de malo sacar toda esa energía después de estar sentado por horas en un pupitre? Por esta misma razón, una propuesta en España está ganando cada vez más atención: prohibir las canchas de fútbol durante los recreos en los colegios.
El proyecto fue presentado por Angie Roselló, portavoz de Unidas Podemos (UP) —partido de izquierda conocido por sus posturas feministas—, y Antonio Lorenzo, portavoz del partido socialista. La propuesta es directa: el objetivo es crear una ley que obligue a los colegios a prohibir que sus estudiantes practiquen fútbol durante los espacios de descanso.
¿El motivo? De acuerdo con Roselló, el fútbol en este espacio crea escenarios de desigualdad de género para las niñas.
Prohibir el fútbol y reemplazarlo con espacios mixtos
La propuesta plantea varias teorías sobre el impacto del fútbol y cómo genera estos escenarios de desigualdad: asegura que las áreas comunes en los colegios a menudo dan preferencia a este deporte, dejando a las niñas con pocos lugares para disfrutar de su descanso.
Antonio Lorenzo va un poco más allá y asegura que el problema también radica en la manera en la que el fútbol enseña a los niños a ser más violentos. De acuerdo con el portavoz, es una práctica deportiva tóxica. De hecho, Lorenzo llega a culpar al fútbol por ser la mayor fuente de hooligans (el equivalente a las barras bravas): “las peleas de los niños solo pasan en el fútbol; no he visto otro deporte donde haya más golpes, en el baloncesto no lo he visto”.
¿Cuál es la solución de la propuesta? La idea pretende crear espacios mixtos de juego en los que niños y niñas puedan compartir. Incluso propone que las canchas de asfalto sean removidas para aumentar la vegetación, plantando árboles que generen sombra natural y creando zonas frescas con agua, convirtiendo los patios en refugios climáticos contra el calor extremo.
La ridiculez de satanizar el fútbol
Incluso entre quienes no son fanáticos, la idea de prohibir el fútbol ha despertado fuertes críticas. Quizás uno de los puntos que más conversación ha generado es que la propuesta ignora un dato importante: hoy en día, las niñas también juegan fútbol.
No solo esto, sino que el proyecto parece centrar el problema de los espacios comunes únicamente en el balompié, ignorando que muchas de estas canchas de asfalto son pistas polideportivas diseñadas para múltiples propósitos. Además, eliminar las canchas no garantiza que los espacios mixtos funcionen por sí solos.
A esto se suma que el argumento sobre la influencia negativa del deporte raya en lo ridículo. Desde hace años se ha confirmado que la violencia en los estadios tiene que ver con un problema cultural y social, no con el deporte en sí mismo.
Hoy en día, el fútbol femenino no solo es un fenómeno social, sino un motor económico en expansión: se estima que para 2030 contará con más de 800 millones de seguidores en todo el mundo. Este crecimiento se refleja en la institucionalización del deporte, con un récord de 198 selecciones nacionales en el ranking de la FIFA y la consolidación de ligas profesionales. Además, la creación de nuevas competiciones de élite, como la Copa de Campeones Femenina de la FIFA iniciada en 2026, subraya una apuesta por la profesionalización que busca cerrar la brecha histórica, permitiendo que las jugadoras sean figuras clave, incluso si todavía no se les da toda la atención que merecen.
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