La eliminación de los aranceles a la importación de celulares empezó a regir este 15 de enero y ya reconfigura el escenario del mercado tecnológico en Argentina. A partir de ahora, los smartphones que ingresen al país dejan de pagar ese impuesto, una decisión con la que el Gobierno busca achicar la brecha de precios con el exterior, estimular la competencia entre marcas y modificar una estructura de costos que durante años encareció el acceso a estos dispositivos para los consumidores.
El cambio no llegó de un día para otro, pues el Decreto 333/2025 estableció un esquema gradual que comenzó en 2025, cuando el arancel bajó del 16% al 8%, y culminó ahora con su eliminación total. En paralelo, también se redujeron los impuestos internos para celulares y otros productos electrónicos importados, mientras que la producción local en Tierra del Fuego quedó exenta de ese gravamen. La estrategia oficial apunta a impactar en toda la cadena de precios, desde la importación hasta la góndola.
Ahora bien, la medida busca corregir una distorsión histórica; durante años, comprar un celular en Argentina fue significativamente más caro que hacerlo en países vecinos o en Estados Unidos. Esa brecha, que en modelos de alta gama podía duplicar el valor internacional, alimentó prácticas como el “tour de compras” al exterior y el contrabando. Con arancel cero, el Gobierno espera que parte de esa demanda vuelva al mercado formal y local.

Precios más cerca del valor internacional, pero sin efecto inmediato
El impacto en los precios no será automático ni idéntico para todos los modelos. Importadores y analistas coinciden en que la baja dependerá del recambio de stock, ya que muchos equipos aún reflejan costos anteriores. Aun así, las estimaciones del sector hablan de reducciones que podrían ubicarse entre el 10% y el 30%, con mayor efecto en celulares de gama media y alta, donde el peso impositivo era más evidente.
Más allá del bolsillo del consumidor, la eliminación de aranceles tiene efectos colaterales en el ecosistema tecnológico. Una mayor variedad de modelos, lanzamientos más cercanos a los calendarios globales y una renovación de stock más dinámica podrían modificar el ritmo del mercado. También se espera un impacto positivo en otros dispositivos electrónicos alcanzados por la reducción de impuestos, como televisores, consolas y monitores, ampliando el acceso a tecnología que muchos usuarios postergaban por su alto costo.
Te puede interesar: Ranking 2026: estos son los celulares con las mejores cámaras que se consiguen en Colombia
El punto más sensible está del lado de la industria local. En Tierra del Fuego, donde se concentra el ensamblaje de celulares, la medida reavivó el debate sobre competitividad y empleo. Empresarios y sindicatos advierten que la apertura puede debilitar la producción nacional si no se acompaña con políticas de reconversión. El Gobierno, en cambio, sostiene que la competencia es necesaria para bajar precios, renovar el stock y reducir la brecha con el exterior.
En el corto plazo, la eliminación de aranceles no resolverá todos los desequilibrios del sector, pero sí redefine las reglas del juego. Para los consumidores, representa una señal clara de alivio fiscal y mayor acceso a tecnología. Para el mercado, abre una etapa de ajustes en la que precios, oferta e industria local deberán adaptarse a un escenario con menos impuestos y más competencia.