Inteligencia artificial y robótica cambiarán el trabajo en Colombia: estas serán las habilidades más demandadas

La inteligencia artificial y la robótica dejarán de ser herramientas complementarias para convertirse en piezas centrales de la organización del trabajo. Esa es una de las principales conclusiones del informe “Agents, Robots, and Us: Skill partnerships in the age of AI”, publicado por el McKinsey Global Institute, que analiza cómo estas tecnologías modificarán el contenido de los empleos y las habilidades que demandará el mercado en los próximos años.

El estudio, basado en el mercado laboral de Estados Unidos pero con implicaciones globales, sostiene que ya es técnicamente posible automatizar una proporción significativa de actividades actuales. Sin embargo, no anticipa una desaparición masiva de puestos, sino una transformación profunda de las tareas que realizan las personas. Las labores repetitivas y predecibles perderán peso, mientras que ganarán relevancia aquellas que exigen juicio humano, interpretación, toma de decisiones y coordinación de equipos.

De la automatización a la colaboración inteligente

McKinsey plantea que el cambio no se limita a sustituir personas por máquinas. La tendencia apunta a una reorganización del trabajo en la que sistemas de inteligencia artificial asumen partes específicas de los procesos, mientras los trabajadores se enfocan en actividades que requieren análisis, creatividad y criterio.

En ese nuevo entorno, aumentará la demanda de pensamiento crítico, liderazgo, comunicación avanzada y capacidad para supervisar sistemas inteligentes. También crecerá la necesidad de profesionales con fluidez en herramientas de IA, capaces de integrarlas en su labor cotidiana sin depender exclusivamente de perfiles técnicos especializados.

¿Qué puede pasar en Colombia?

Aunque el informe se concentra en Estados Unidos, sus hallazgos dialogan con análisis recientes del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial sobre América Latina. Estos organismos estiman que entre el 2 % y el 5 % de los empleos en la región podrían enfrentar un riesgo de automatización total mediante inteligencia artificial. El impacto no sería homogéneo: afectaría con mayor intensidad a ocupaciones administrativas, tareas operativas rutinarias y ciertos roles de manufactura o servicios basados en procesos estandarizados.

En Colombia, esto implica que trabajadores en áreas como digitación, procesamiento básico de datos, atención transaccional o labores repetitivas podrían ver modificadas sus funciones. Al mismo tiempo, se abrirían oportunidades en análisis de datos, gestión tecnológica, ciberseguridad, desarrollo de software, diseño de procesos automatizados y supervisión de sistemas basados en IA.

El reto de formar talento con nuevas competencias

La transición hacia un modelo laboral apoyado en inteligencia artificial exige una actualización constante de habilidades. No se trata únicamente de aprender a usar nuevas plataformas, sino de fortalecer capacidades transversales como resolución de problemas complejos, toma de decisiones en entornos digitales y trabajo colaborativo con sistemas automatizados.

Para Colombia, el desafío es doble. Por un lado, acelerar la adopción tecnológica en empresas que aún operan con baja digitalización. Por otro, ampliar la oferta de formación técnica y profesional para que más trabajadores puedan interactuar de manera efectiva con estas herramientas. Sin ese proceso, el país corre el riesgo de ampliar brechas entre quienes acceden a empleos de alta calificación y quienes permanecen en ocupaciones vulnerables a la automatización.

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María Jesús Ramírez, Senior Fellow del McKinsey Global Institute, sostiene que la nueva etapa del trabajo estará marcada por la complementariedad entre humanos y máquinas. A su juicio, Colombia cuenta con talento y dinamismo empresarial suficientes para avanzar en esa dirección, siempre que se priorice el desarrollo de habilidades y la integración estructural de la tecnología en los procesos productivos.

Sectores como servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico e industrias manufactureras con mayor nivel de digitalización podrían moverse con mayor rapidez. Otros requerirán más tiempo y apoyo institucional. Lo que sí parece inevitable es que el perfil del trabajador cambie: menos ejecución mecánica y más capacidad analítica, creativa y de liderazgo en entornos impulsados por inteligencia artificial.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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