¿Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico y por qué Colombia también está en la zona de mayor riesgo sísmico del planeta?

Mientras Venezuela continúa viviendo una de las peores tragedias naturales de su historia reciente, científicos y autoridades mantienen la atención sobre la actividad sísmica de la región. El más reciente balance oficial elevó a 589 el número de fallecidos, con 2.980 personas heridas, 157 desaparecidos, más de 200 personas atrapadas bajo los escombros y cerca de 2.927 familias afectadas. Las labores de rescate continúan con apoyo internacional y ya se han contabilizado más de 200 réplicas del evento principal.

La magnitud de la emergencia también ha despertado una pregunta entre miles de colombianos. ¿Qué tan expuesto está Colombia a un terremoto de gran intensidad? La respuesta está en la geología del continente y, especialmente, en una enorme franja que rodea el océano Pacífico conocida como el Cinturón de Fuego.

Un gigantesco cinturón donde la Tierra libera su energía

El Cinturón de Fuego del Pacífico es una región de aproximadamente 40.000 kilómetros que rodea el océano Pacífico desde el extremo sur de América hasta Asia y Oceanía. Allí convergen algunas de las placas tectónicas más activas del planeta.

Estas placas se desplazan apenas unos centímetros al año, pero ese movimiento es suficiente para acumular enormes cantidades de energía. Cuando la presión supera la resistencia de las rocas, esa energía se libera de forma repentina en forma de terremotos.

Por esa razón, cerca del 90 % de los sismos registrados en el planeta y alrededor del 80 % de los terremotos de mayor magnitud ocurren dentro de esta franja geológica. Además, concentra cerca del 75 % de los volcanes activos e inactivos del mundo.

¿El terremoto de Venezuela ocurrió en el Cinturón de Fuego?

No exactamente.

El desastre que golpeó a Venezuela tuvo origen en la interacción entre la placa del Caribe y la placa Suramericana, un sistema tectónico distinto al que domina el borde occidental del continente. Sin embargo, ambos hacen parte de una región geológicamente muy activa donde las placas permanecen en movimiento constante.

Los expertos explican que un terremoto de esta magnitud no aumenta la probabilidad de que ocurra otro en Colombia. Cada falla geológica acumula y libera esfuerzos de manera independiente, por lo que no existe un efecto dominó entre países.

¿Por qué Colombia sí está dentro del Cinturón de Fuego?

Colombia ocupa una posición privilegiada desde el punto de vista geológico, pero también una de las más complejas.

En el occidente del país, la placa de Nazca se hunde lentamente por debajo de la placa Suramericana en un proceso conocido como subducción. Al mismo tiempo, en el norte interactúa la placa del Caribe. Esa combinación convierte al territorio colombiano en uno de los más activos sísmicamente de América.

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El resultado es que el país registra miles de movimientos sísmicos cada año. La mayoría son imperceptibles, pero algunos alcanzan magnitudes importantes.

Las zonas con mayor amenaza sísmica se encuentran en la costa Pacífica, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, el Eje Cafetero, Santander, Norte de Santander y buena parte de la región Andina. En Santander se encuentra además el llamado Nido Sísmico de Bucaramanga, considerado uno de los focos de sismicidad intermedia más activos del planeta.

Los volcanes también hacen parte de la historia

La intensa actividad tectónica también explica la presencia de numerosos volcanes a lo largo del Cinturón de Fuego.

Cuando una placa se hunde bajo otra, parte del material rocoso se funde en el interior de la Tierra. Ese magma asciende lentamente hasta formar volcanes. Por eso, la región concentra cerca de tres cuartas partes de los volcanes del planeta.

Aunque grandes terremotos pueden modificar temporalmente el comportamiento de algunos volcanes cercanos, los científicos aclaran que no existe una relación automática entre un sismo y una erupción volcánica.

La ciencia aún no puede predecir un terremoto

A pesar de los avances en sismología, todavía no existe una tecnología capaz de anticipar con precisión cuándo ocurrirá un terremoto.

Lo que sí pueden hacer los científicos es identificar las zonas donde existe mayor probabilidad de actividad sísmica, estudiar el comportamiento de las placas tectónicas y mejorar los sistemas de monitoreo y alerta.

La tragedia que hoy enfrenta Venezuela recuerda que vivir en una región sísmicamente activa hace parte de la realidad geológica de América Latina. Para Colombia, más que una señal de alarma inmediata, representa una oportunidad para reforzar la cultura de prevención, cumplir las normas de construcción sismorresistente y estar preparados para responder cuando la Tierra vuelva a moverse.

Imagen: Generada con IA 

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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