En los últimos años, el negocio del “coaching” financiero ha crecido al ritmo de la incertidumbre económica; promesas de libertad financiera, ingresos en dólares y tecnología de punta circulan a diario en redes sociales. Pero una reciente investigación de El Espectador puso bajo la lupa a uno de esos referentes digitales, Leonardo Ramírez, un ingeniero payanés de 48 años que se presentaba como asesor de grandes empresarios y creador de un modelo basado en inteligencia artificial.
El trabajo periodístico, dirigido por Juan David Laverde Palma, documenta cómo decenas de colombianos aseguran haber perdido sus ahorros tras confiar en el llamado “coach Leonardo”. En ENTER,CO retomamos los hallazgos de esa investigación y damos crédito a ese medio, que recogió testimonios, documentos y la versión del propio señalado.
Más que una historia sobre tecnología, el caso revela cómo el lenguaje de la innovación puede convertirse en herramienta de persuasión. Ramírez ofrecía participar en supuestos “acuerdos de capitalización de perfiles digitales”, respaldados —según decía— por un algoritmo capaz de recopilar datos de usuarios en redes sociales para venderlos a grandes empresas. El relato incluía referencias a directorios internacionales y a una regulación en Estados Unidos que, afirmaba, protegía la inversión.
Uno de los puntos que más peso tuvo en la confianza de los inversionistas fue la mención de Kimbal Musk, a quien presentaba como vinculado al negocio. El apellido inevitablemente remitía a Elon Musk, una asociación que, según los testimonios recogidos por El Espectador, reforzaba la idea de estar ante una oportunidad en “las grandes ligas” de la publicidad digital.
La oferta consistía en invertir desde 1.000 dólares y recibir una rentabilidad del 20 % en 35 días hábiles. Al inicio, varios participantes obtuvieron pagos, lo que generó confianza y motivó aportes mayores. También había incentivos por referir nuevos clientes, una dinámica que hoy algunos afectados comparan con esquemas piramidales del pasado.
Cuando la promesa digital se convirtió en denuncia
De acuerdo con la investigación de El Espectador, el modelo comenzó a fracturarse en 2023. Los retrasos en los pagos se volvieron frecuentes y las explicaciones apuntaban a supuestos bloqueos bancarios o a la necesidad de abrir cuentas en el exterior. Con el tiempo, los desembolsos cesaron.
Los testimonios recopilados hablan de deudas, propiedades comprometidas y conflictos familiares derivados de las pérdidas. Las cifras que calculan las víctimas alcanzan varios millones de dólares. El caso ya es materia de indagación por parte de la Fiscalía.
Consultado por El Espectador, Leonardo Ramírez negó haber cometido estafa y sostuvo que cuenta con respaldo jurídico para demostrar la legalidad de su operación. Afirmó que algunos inversionistas no siguieron los procedimientos indicados. La controversia, por ahora, se traslada a los estrados judiciales.
El reportaje original —que incluye documentos, audios y relatos detallados— está disponible en El Espectador. Más allá de un nombre propio, la historia abre preguntas sobre la responsabilidad en la promoción de inversiones digitales y el papel de la verificación en tiempos donde la promesa de éxito viaja más rápido que las pruebas que la sustentan.
Imagen: Montaje ENTER.CO/ Archivo Particular