ENTER entrevistó a Patrick McGinnis, creador del FOMO: “La IA ya mueve decisiones por miedo”

Mucho antes de que existieran TikTok, ChatGPT o los videos infinitos diseñados para retener tu atención, Patrick McGinnis ya había identificado un comportamiento que hoy domina internet, las empresas y hasta las decisiones personales: el miedo constante a quedarse por fuera de algo.

McGinnis creó el término FOMO —Fear of Missing Out— en 2004, mientras estudiaba en Harvard Business School. Lo hizo para describir una sensación que observaba entre estudiantes obsesionados con asistir al mejor evento, conocer a la persona correcta o no perder ninguna oportunidad social o profesional.

Dos décadas después, ese concepto se convirtió en parte del lenguaje global. Pero para McGinnis, el problema actual ya no se limita a las redes sociales. Ahora atraviesa la inteligencia artificial, el liderazgo empresarial, las inversiones y el emprendimiento.

En conversación con ENTER.CO, el autor e inversionista explicó cómo el FOMO evolucionó hasta convertirse en una fuerza que afecta decisiones multimillonarias y por qué la IA está acelerando ese fenómeno a una velocidad inédita.

“Las redes sociales no crearon el FOMO; simplemente le dieron un motor de combustión infinita”, aseguró.

Según McGinnis, el origen del concepto nació observando algo aparentemente simple: personas incapaces de disfrutar el presente porque siempre existía la posibilidad de que algo mejor estuviera ocurriendo en otro lugar.

Esa sensación, dice, hoy se amplificó gracias a plataformas que convierten cada minuto en una comparación permanente.

Pero el propio McGinnis admite que él también cayó en esa dinámica. Contó que tomó decisiones profesionales impulsadas más por presión externa que por interés real. Entró a trabajar en Wall Street porque era el camino que parecía correcto para alguien ambicioso de su entorno académico.

El resultado fue desastroso.

“Fui, sin exagerar, uno de los peores banqueros de la historia de Wall Street”, afirmó durante la entrevista.

Ese episodio terminó llevándolo al mundo del venture capital, donde comenzó a entender cómo el FOMO también domina las inversiones y la toma de decisiones corporativas.

La ansiedad que ahora mueve a las empresas

Para McGinnis, el FOMO empresarial es mucho más peligroso que el de redes sociales porque tiene consecuencias económicas reales.

Dice que muchos líderes terminan persiguiendo tendencias solo porque otros lo hacen. Eso incluye inversiones, contratación de personal y, especialmente, la adopción acelerada de herramientas de inteligencia artificial.

“El razonamiento es simple: si no lo hacemos nosotros, lo hará la competencia. Eso es FOMOAI puro”, explicó.

Ese concepto, FOMOAI, es el nuevo término que McGinnis utiliza para describir la ansiedad empresarial relacionada con la IA generativa.

Según él, muchas compañías están implementando inteligencia artificial sin entender realmente qué problema buscan resolver. La presión por no quedarse atrás terminó convirtiendo a la IA en una especie de tendencia tecnológica permanente.

Por eso ve comportamientos repetitivos en empresas y profesionales: saltar de ChatGPT a Gemini, luego a Claude y después a cualquier modelo nuevo que aparezca.

“La IA se convirtió en moda, y la moda no permite lealtad”, señaló.

El problema, asegura, es que esa velocidad genera decisiones impulsivas y poco estratégicas.

McGinnis cree que muchas startups latinoamericanas están viviendo justamente esa presión. Y menciona a Colombia como un caso especialmente interesante.

Afirma que el ecosistema emprendedor colombiano atraviesa un momento de crecimiento y visibilidad internacional, pero todavía carece de suficiente madurez para filtrar el ruido tecnológico.

Por eso advierte que muchas empresas terminan adoptando IA, expandiéndose a otros países o levantando capital antes de tiempo únicamente por miedo a perder una oportunidad.

“Levantar capital antes de estar listo no es un logro, es una deuda de expectativas”, aseguró.

El problema ya no es perderse algo, sino decidir

Durante la entrevista también habló del FOBO, otro concepto que creó al mismo tiempo que el FOMO.

FOBO significa Fear of Better Options, o miedo a comprometerse con una decisión porque podría existir una alternativa mejor.

Para McGinnis, internet y la inteligencia artificial potenciaron ese comportamiento hasta niveles inéditos. Hoy las personas tienen acceso a demasiadas opciones, demasiada información y demasiadas herramientas.

Eso produce una sensación constante de indecisión.

“Más opciones no significa más claridad, significa más parálisis”, explicó.

Esa parálisis, según él, ya afecta tanto a jóvenes profesionales como a ejecutivos y emprendedores.

Por eso insiste en que el FOMO no debe eliminarse, sino entenderse.

Considera que esa emoción puede servir como una señal útil para identificar intereses, oportunidades o áreas donde una persona quiere crecer. El problema aparece cuando el miedo empieza a dirigir las decisiones sin ningún tipo de reflexión.

“El FOMO positivo te hace preguntas. El destructivo te da respuestas falsas”, dijo.

Su recomendación para quienes trabajan en tecnología, negocios o emprendimiento es simple: definir primero qué quieren construir antes de dejarse arrastrar por tendencias externas.

Porque, según McGinnis, el verdadero riesgo no es perderse algo.

El verdadero riesgo es perseguir absolutamente todo al mismo tiempo.

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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