Líderes tecnológicos alertan sobre el uso de la IA y exigen más resultados

Uso de la IA

La inversión en inteligencia artificial no está en pausa, pero sí está cambiando de rumbo de forma evidente. Tras una etapa inicial marcada por el entusiasmo, el miedo a quedarse atrás y decisiones aceleradas, las empresas tecnológicas  ahora están adoptando un enfoque mucho más estratégico. Hoy, la prioridad es asegurar que el uso de la IA genere valor. Esto implica una mayor disciplina en el gasto, evaluación constante de resultados y una visión más crítica.

Un informe reciente de Solvd, confirma este cambio estructural. Las organizaciones no están abandonando la IA, pero sí están ajustando sus expectativas y redefiniendo cómo la integran en sus operaciones. En lugar de apostar por múltiples iniciativas experimentales sin rumbo claro, ahora priorizan casos de uso concretos, alineados con objetivos estratégicos. La IA comienza a consolidarse como una herramienta empresarial seria, más allá de la narrativa de innovación.

Uso de la IA: menos hype, más presión por resultados

Cerca del 49% de los líderes tecnológicos afirmó que las expectativas sobre la IA se están volviendo más realistas y basadas en datos, dejando atrás el hype que dominó los últimos años. Este cambio no solo refleja una maduración del mercado, sino también una mayor presión por justificar inversiones. Las decisiones ya no se toman por tendencia o percepción competitiva, sino por evidencia concreta de impacto. En este nuevo escenario, la IA debe demostrar su utilidad en términos de eficiencia, productividad o generación de ingresos.

El ajuste también se refleja en decisiones más duras. El 72% de las empresas asegura que planea cerrar proyectos de IA que no cumplan con sus indicadores clave de desempeño (KPIs) en el próximo año. La IA deja de ser vista como un experimento abierto y pasa a gestionarse como cualquier otra inversión de capital. Los proyectos deben tener objetivos claros desde el inicio y demostrar resultados en plazos razonables, o serán descartados sin mayores contemplaciones.

A este cambio se suma una creciente presión desde las juntas directivas, pues el 82% de los CIOs y CTOs afirma que los boards están cuestionando activamente el nivel de gasto en IA, especialmente frente a resultados que no siempre son claros. Esta supervisión está obligando a las empresas a priorizar eficiencia sobre expansión, enfocándose en iniciativas que puedan escalar de forma sostenible. La narrativa de “invertir primero y entender después” está perdiendo fuerza frente a una lógica más conservadora y orientada a resultados.

El estudio revela que el 80% de las empresas ha enfrentado al menos un proyecto fallido de IA, principalmente por falta of visibilidad, control o una estrategia clara de implementación. Estos tropiezos han servido como aprendizaje, obligando a las organizaciones a replantear sus enfoques. La IA, lejos de ser una solución mágica, requiere estructura, talento especializado y una integración cuidadosa dentro de los procesos existentes.

Adopción de IA con casos reales

Incluso entre las empresas que han logrado avances, los resultados han sido moderados. Este contexto ha llevado a muchas compañías a reducir o reconfigurar iniciativas, especialmente aquellas que no logran demostrar mejoras claras en productividad o impacto financiero. La promesa de la IA sigue vigente, pero su ejecución está lejos de ser sencilla.

Compañías como IBM y Accenture están reforzando estrategias centradas en gobernanza, seguridad y escalabilidad. El enfoque ha cambiado: ya no se trata de experimentar sin límites, sino de construir soluciones robustas, seguras y alineadas con objetivos de negocio. Esto también se refleja en la evolución de los servicios que ofrecen, cada vez más orientados a implementaciones prácticas y medibles.

A pesar de este enfriamiento en el apetito de riesgo, la IA sigue siendo una prioridad para las empresas. El 90% de los líderes tecnológicos espera aumentar la inversión en iniciativas innovadoras en los próximos años. Sin embargo, esta inversión será mucho más selectiva y estará sujeta a criterios más estrictos. En este escenario, Colombia se posicionó como el país con mayor crecimiento en la contratación de entrenadores de inteligencia artificial en América Latina durante 2025.

Un indicador del cambio en el mercado es la creciente dependencia de proveedores externos. En este contexto, gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon Web Services y Google Cloud están capitalizando la tendencia. Sus plataformas ofrecen herramientas listas para implementar, lo que facilita a las empresas avanzar en sus iniciativas de IA con mayor rapidez y menor complejidad operativa.

A pesar del crecimiento sostenido, solo el 20% de las empresas ha identificado casos de uso de alto valor hasta ahora. La mayoría sigue en fase de experimentación, aunque con límites mucho más definidos y expectativas más claras. Esto confirma que la IA aún está en una etapa de transición, donde el aprendizaje es constante y los resultados varían ampliamente entre industrias.

En este nuevo escenario, la IA no pierde relevancia, pero sí cambia de lógica. El mercado está dejando atrás el entusiasmo desmedido para entrar en una etapa más madura, donde cada inversión debe justificarse con resultados concretos. La innovación continúa, pero ahora bajo reglas más estrictas. La fiebre del oro de la IA da paso a una fase más sostenible, donde el crecimiento depende de la capacidad real de generar valor.

Imagen: Alex Shuper / Unsplash

Stiven Cartagena

Stiven Cartagena es periodista especializado en cubrir temas de tecnología y startups. Es el actual editor de GeekTime en Español y contribuye a medios como El Nacional, Contxto, y otros. Stiven también sirve como curador para Global Shapers del Foro Económico Mundial.

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