Una niña que quería aprender a tocar piano y había nacido sin un brazo llevó a Laura Echeverri a buscar una solución que pudiera adaptarse a las necesidades de personas con pérdida de una extremidad superior. De esa búsqueda nació Encaja, el proyecto colombiano que acaba de ganar el James Dyson Award Colombia 2026.
La propuesta, desarrollada por Echeverri, diseñadora industrial e ingeniera biomédica egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, plantea un sistema de encajes protésicos personalizados. Su apuesta consiste en combinar escaneo digital, diseño paramétrico e impresión 3D para conseguir piezas ajustadas a la anatomía de cada usuario.
El proceso utiliza un teléfono inteligente para capturar la forma del miembro residual y generar a partir de allí un diseño personalizado. Además, el sistema es modular, por lo que sus componentes pueden reemplazarse o repararse.
La idea parte de una dificultad cotidiana: muchas herramientas y objetos están diseñados para ser utilizados con ambas manos. Para una persona con pérdida de una extremidad superior, esto puede convertirse en una barrera para realizar diferentes actividades. Encaja busca responder a esa necesidad con una solución que pueda adaptarse a las características particulares de cada usuario.
El proyecto fue elegido como ganador nacional en la segunda edición del James Dyson Award en Colombia y recibirá un premio de £5.000. Ahora pasará a competir en la etapa internacional del concurso.
EVVA y NanoShield también representarán a Colombia
Encaja no fue el único proyecto seleccionado. El jurado también escogió como finalistas nacionales a EVVA y NanoShield, dos propuestas que llevan la tecnología hacia otros problemas relacionados con la salud.
EVVA fue desarrollado por Catalina Peñaloza y Eliana Manzano, diseñadoras industriales de la Universidad Antonio Nariño. El proyecto nació con una pregunta relacionada con la rehabilitación de mujeres con trastornos del suelo pélvico.
Durante su investigación identificaron factores que pueden llevar a algunas pacientes a abandonar los tratamientos, entre ellos la incomodidad, el dolor, las dificultades para acceder a controles frecuentes y el estigma alrededor de estas condiciones.
La propuesta conecta la experiencia de la paciente con el profesional de salud. La aplicación registra y organiza la información de las sesiones, permite hacer seguimiento remoto de la evolución y facilita el ajuste del proceso terapéutico. Así, las pacientes pueden realizar parte del tratamiento con mayor autonomía mientras los profesionales monitorean su progreso.
NanoShield, por su parte, fue desarrollado por Omar Santiago Acevedo, estudiante de Bioingeniería de la Universidad de Antioquia. La idea surgió durante el tratamiento médico de su madre, cuando pudo conocer de cerca el impacto de las infecciones bacterianas asociadas con los catéteres utilizados en hemodiálisis.

El proyecto propone un recubrimiento antimicrobiano basado en nanopartículas de plata, diseñado para evitar que las bacterias se adhieran y proliferen sobre la superficie de los catéteres. Para producir las nanopartículas también aprovecha residuos orgánicos como cáscaras de naranja y cisco de café.
Los tres proyectos colombianos avanzarán ahora a la etapa internacional del James Dyson Award, donde competirán con iniciativas de 28 países y regiones. De esa fase saldrán 20 proyectos que continuarán en competencia.
El próximo 14 de octubre se conocerá la lista de seleccionados internacionales y el 4 de noviembre se anunciarán los ganadores globales. Cada uno recibirá un premio de £30.000.
La segunda edición colombiana del concurso deja así tres propuestas que parten de problemas concretos: adaptar prótesis a las necesidades de cada persona, facilitar el seguimiento de tratamientos para trastornos del suelo pélvico y reducir el riesgo de infecciones asociadas con catéteres de hemodiálisis.