Las cifras más recientes de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), con corte al segundo trimestre de 2025, confirman un reordenamiento en el hogar, pues el internet fijo dejó de ser un servicio complementario para convertirse en el eje alrededor del cual giran los ingresos, la demanda y las decisiones tecnológicas de los hogares.
El crecimiento agregado de los ingresos del sector, del 6 % frente al mismo periodo de 2024, no responde a un aumento homogéneo de todos los servicios. Por el contrario, es el resultado de un desplazamiento interno. El internet fijo explica prácticamente toda la variación positiva, mientras la televisión por suscripción y la telefonía fija siguen perdiendo peso. Este dato no es menor, pues revela que los hogares están priorizando conectividad y capacidad de transmisión sobre servicios tradicionales que durante décadas fueron dominantes.
En términos de demanda, los 11,3 millones de accesos a servicios fijos muestran un mercado amplio, pero cada vez más segmentado. El hecho de que casi el 45 % de los usuarios contrate servicios de manera individual indica una ruptura parcial con el modelo de paquetes que durante años impulsaron los operadores. Aunque el triple play sigue siendo relevante, su peso ya no crece al mismo ritmo, y los paquetes dobles —especialmente internet más telefonía— parecen responder más a necesidades puntuales que a una oferta integral.
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Este cambio tiene una explicación técnica y cultural. El internet fijo no solo crece en número de accesos, sino en calidad. La penetración alcanza casi 48 accesos por cada 100 hogares, y el salto en velocidades es contundente. Una velocidad promedio de descarga de 429 Mbps redefine lo que los usuarios esperan de su conexión y amplía los usos posibles: trabajo remoto, consumo intensivo de video, videojuegos en línea y servicios en la nube. En este contexto, la fibra óptica se consolida como la tecnología dominante, pero el crecimiento acelerado del internet satelital sugiere que la conectividad empieza a romper barreras geográficas que antes parecían estructurales.
Mientras tanto, la televisión por suscripción y la telefonía fija continúan ajustándose a una realidad menos favorable. La caída de suscriptores residenciales de televisión cerrada y la reducción sostenida de la telefonía fija reflejan hábitos de consumo que migran hacia plataformas digitales y soluciones móviles. No se trata solo de una cuestión de precio, sino de relevancia. Estos servicios ya no ocupan el centro de la experiencia digital del hogar.
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El ingreso promedio mensual por acceso, cercano a los 95 mil pesos, sintetiza esta transición. No es una cifra impulsada por la suma de muchos servicios, sino por un servicio que gana valor en la medida en que mejora su desempeño. En ese sentido, el Data Flash de la CRC no solo ofrece estadísticas, sino una radiografía del nuevo contrato digital de los hogares colombianos: menos líneas fijas, menos televisión tradicional y una apuesta clara por conectividad robusta.
Más que un cambio coyuntural, las cifras sugieren una redefinición estructural del mercado. El internet fijo ya no compite dentro del paquete; lidera la conversación. Y esa posición obliga tanto a operadores como a reguladores a pensar el sector desde la calidad, la cobertura y el acceso efectivo, no desde la inercia de modelos que empiezan a quedar atrás.