En cada Día Internacional de la Mujer, las conversaciones sobre nuestro rol en el mundo de la tecnología y los negocios suelen repetirse: cifras de participación, brechas de liderazgo, porcentajes en innovación. Son datos y perspectivas necesarias. Pero este año, en ENTER.CO, quisimos cambiar el punto de partida.
En lugar de quedarnos en los indicadores, decidimos escuchar a las líderes que hoy están tomando decisiones que redefinen el ecosistema tecnológico y empresarial del país. Mujeres que dirigen operaciones en la nube, que impulsan la transformación digital del sector financiero, que trabajan en cómputo de alto rendimiento o que están al frente de organizaciones que hacen parte de la vida cotidiana de millones de colombianos.
Les preguntamos cómo imaginan el 2026. Qué riesgos ven en el horizonte. Qué oportunidades se están construyendo en medio de una revolución que ya no se anuncia como futuro, sino que se vive en presente.
Porque hoy la inteligencia artificial ya responde correos, los pagos se realizan en segundos, las decisiones estratégicas se apoyan en modelos predictivos y los equipos colaboran con sistemas autónomos. La conversación dejó de ser si la tecnología viene. Ahora es cómo se gobierna, cómo se diseña y quién la lidera.
Esta es la visión de quienes no solo participan en la transformación digital de Colombia, sino que están ayudando a definir su rumbo.
La IA ya no es un experimento (y eso cambia todo)
Durante años hablamos de pilotos, pruebas de concepto y laboratorios de innovación. En 2026, estamos viviendo en un mundo dónde la tecnología es la regla y no la excepción.
“La IA ya no se limita a casos de uso aislados; ahora es parte del núcleo operativo”, explica Paola Barrios, directora de Servicios Profesionales para América Latina en ACI Worldwide. En el sector de tecnología para el mundo financiero, esto significa prevención de fraude en tiempo real, detección de patrones anómalos mientras ocurre la transacción y decisiones automatizadas que impactan directamente la experiencia del usuario al momento de pagar o realizar una transferencia. “La IA dejó de ser un proyecto experimental para ser un componente crítico de la operación”.
Esa integración también ocurre desde el hardware. Mónica Casas, Gerente de Ventas y Desarrollo de Negocios para Colombia, Centroamérica y Caribe en AMD, lo resume como “IA en todas partes”: “La inteligencia artificial se está incorporando como un componente nativo en dispositivos de uso diario en las empresas, además de en infraestructura de nube y centros de datos que transforman la forma de hacer negocios”.
¿La diferencia práctica? La IA ya no vive solo en la nube ni solo en el laboratorio, vive en el computador corporativo, en el centro de datos, en el flujo de pagos y en los sistemas que gestionan operaciones críticas.
Desde la nube, la conversación incluso va un paso más allá. Karla Wong, líder del sector público de AWS para América Latina del norte y el Caribe, anticipa que el 2026 consolidará una nueva generación de agentes ade IA autónomos: “La inteligencia artificial dejará de ser un experimento aislado para consolidarse como el motor de la productividad y la autonomía empresarial gracias a sistemas capaces de ejecutar múltiples tareas de manera simultánea y operar de forma continua durante horas o incluso días sin intervención constante”.
La IA ya no es solo una tecnología con enorme potencial, es el motor sobre el que hoy las empresas y las personas estamos construyendo el futuro.
La infraestructura se volvió invisible… y decisiva
Mientras que la mayoría de conversaciones sobre la tecnología se centra en aplicaciones o características útiles en los dispositivos con los que interactuamos todos los días, las expertas coinciden en que el verdadero cambio está ocurriendo más abajo.
En el mundo financiero, por ejemplo, los pagos en tiempo real ya no son novedad. “Han pasado de ser un proyecto de innovación a convertirse en la columna vertebral sobre la cual operan los ecosistemas financieros modernos”, señala Barrios. Eso implica disponibilidad permanente, liquidez inmediata y tolerancia casi nula a la caída del sistema.
En el terreno de la IA, el desafío es similar: no basta con tener acceso, hay que poder escalar. Casas insiste en que “no existe una solución única para todos los casos: escalar IA exige capacidades de cómputo diversas y diseñadas según el propósito, además de un ecosistema abierto”.
La palabra clave aquí es arquitectura.
Y desde la nube, Wong amplía el horizonte: “2026 también marcará avances decisivos en el cómputo de alto rendimiento, la computación cuántica y la consolidación de infraestructuras de datos como pilares de una nueva economía digital”.
En otras palabras, la competencia ya no está en quién lanza la app más vistosa o el dispositivo con más funciones de IA integradas. Está en quién construyó la base más sólida para tener a está tecnología en el centro de la innovación y de su oferta para los consumidores en todos los sectores.
Confianza digital: el verdadero diferenciador
Hay otro punto en el que coinciden todas las líderes: sin confianza, la revolución tecnológica no puede expandirse.
Con el auge de deepfakes y operaciones de fraude digital más sofisticadas, Barrios advierte que “proteger identidad y autenticación se vuelve tan crítico como procesar el pago”. La seguridad dejó de ser un complemento para convertirse en el mínimo que todos esperamos en la era de la economía digital.
Desde el punto de vista del hardware, la tendencia es integrar protección desde el origen. Casas destaca que las soluciones corporativas modernas “integran capas de seguridad y gestión a nivel de hardware, desde chip hasta nube”.
Y en el frente la gestión empresarial,, la gobernanza se vuelve igual de relevante que la tecnología. Para Mariana Botero, gerente general de Puntos Colombia, el enfoque es claro: “La IA ya no es un experimento, es una realidad transversal que le cambia el chip a las empresas que incluso no somos de la industria de la tecnología. El reto no es si adoptarla o no, sino cómo hacerlo de manera responsable y estratégica para transformar cada industria”.
Manifiesto 2026: ¿cómo construir el futuro (sin perseguirlo)?
Más allá de las tecnologías, hay tres ideas que se repiten entre estas líderes y que funcionan como hoja de ruta para este año:
1. Empieza por el problema, no por la herramienta:
“La verdadera disrupción no surge de adoptar la herramienta más nueva, sino de entender profundamente las necesidades y trabajar hacia atrás desde ese punto”, explica Wong. Innovar no es coleccionar tecnologías; es resolver problemas reales con ellas.
2. La cultura importa tanto como el código:
“La tecnología sin cultura no transforma”, afirma Botero. Y Pilar Amorocho, gerente general de Qbano, lo aterriza aún más: “Innovación desde la base: involucrar a los empleados en la creación de productos mediante tecnología”.
No se trata solo de tener sistemas avanzados. Se trata de que las personas sepan usarlos, cuestionarlos y mejorarlos.
3. La IA debe amplificar, no desplazar
En varios sectores el mensaje se repite: la IA bien implementada libera tiempo para lo estratégico. “Creemos en una IA que amplifica capacidades, mejora la toma de decisiones y libera tiempo para lo verdaderamente estratégico”, insiste Botero.
En plena revolución tecnológica, el foco no es reemplazar a las personas, sino potenciar su impacto.
Más que una tendencia, un punto de no retorno
Si algo deja este panorama es que en Colombia, las líderes empresariales ya no están probando tecnología, están operando sobre ella al integrar la IA en el core de las operaciones de sus empresas, impulsar la infraestructura resiliente, tener a la seguridad en el centro del sistema y una cultura de adopción como motor de la innovación en sus organizaciones.
En el marco del Día de la Mujer, escuchar estas voces nos da una mirada privilegiada hacia dónde se está moviendo la industria y cómo esa transformación ya está impactando nuestra vida cotidiana: desde cómo pagamos hasta cómo trabajamos.
La revolución tecnológica no es futura. Es diaria. Y quienes hoy están construyendo su arquitectura están definiendo cómo será nuestro 2026.