Los efectos que han tenido las redes sociales en nuestra salud mental es real. Si tienes problemas para concentrarte, puede que la culpa esté en la cantidad de tiempo que inviertes viendo reels y otros formatos cortos, y en cómo estos han condicionado a tu cerebro. Según un estudio reciente publicado en Frontiers in Human Neuroscience, el consumo excesivo de contenido corto no solo consume minutos de nuestro día, sino que está alterando directamente las funciones de atención y reduciendo nuestra capacidad de autocontrol.
La mala noticia con la que se encuentran los usuarios frecuentes de estas plataformas es que su cerebro podría estar perdiendo la eficiencia para filtrar distracciones. A través de un análisis con electroencefalogramas (EEG), investigadores de la Universidad de Zhejiang han identificado que existe una relación negativa directa entre la adicción a los videos cortos y el rendimiento del cerebro en tareas que requieren concentración.
Instagram y TikTok están afectando nuestra capacidad de concentrarnos
¿Por qué dice el estudio que uno de los efectos de las redes sociales es una menor capacidad de concentrarnos? En una evaluación realizada a 48 participantes —con una edad media de 21.8 años—, el estudio utilizó el Cuestionario de Tendencia a la Adicción a Videos Cortos en Teléfonos Móviles (MPSVATQ) y la Escala de Autocontrol (SCS) para medir la relación entre los reels y la capacidad de mantenerse en una tarea. Los resultados son alarmantes: a mayor puntuación en la tendencia de adicción, menor es la capacidad de autocontrol de los individuos.
Dicho de otra manera, el uso constante de estas aplicaciones parece debilitar la red de control ejecutivo del cerebro. El estudio analizó la potencia de las ondas theta en la región prefrontal, encontrando una correlación negativa significativa ($r = -0.395$). Esto significa que las personas con mayor dependencia a los videos cortos muestran una actividad neuronal reducida en las áreas encargadas de gestionar la atención y el control de impulsos.
¿Cómo los videos cortos están comenzando a afectar nuestros cerebros?
Para medir este fenómeno, los investigadores aplicaron el Test de Red de Atención (ANT), que divide la atención en tres funciones: alerta, orientación y control ejecutivo. Los datos revelaron que los usuarios con mayor adicción presentan más dificultades para procesar información conflictiva y mantener el enfoque en una meta específica.
“Los videos cortos, al ser autoestimulantes y ricos en contenido, captan la atención con un mínimo esfuerzo psicológico. El consumo prolongado de este tipo de contenido puede involucrar principalmente las regiones cerebrales corticales de orden inferior, como las asociadas con el procesamiento emocional, y suprimir la actividad en áreas de orden superior responsables del autocontrol y la atención. Este patrón puede aumentar la susceptibilidad a la adicción digital, con una disminución simultánea del autocontrol“, lee la conclusión de este estudio.
Los estudios sobre el efecto negativo de las redes sociales no son nuevos. Sin embargo, el control que las plataformas han implementado para disminuir su impacto ha sido insuficiente. Plataformas como YouTube o Instagram cuentan con controles parentales que permiten poner recordatorios, pero estos dependen de que sea el propio usuario quien imponga sus límites; algo complicado cuando muchas personas no son conscientes del impacto real en su salud.
Imágenes: Franz Bachinger de Pixabay