Elon Musk celebró un nuevo hito de una de sus empresas. Starship, el enorme cohete desarrollado por SpaceX, consiguió por primera vez completar una misión orbital después de varios intentos que terminaron antes de alcanzar ese objetivo.
El vuelo 14 del programa despegó desde Starbase, en Boca Chica, Texas, y consiguió algo que las 13 pruebas anteriores no habían logrado. El enorme cohete alcanzó una velocidad orbital, se mantuvo varias horas alrededor de la Tierra, desplegó satélites y finalmente regresó de forma controlada a la atmósfera.
Starship es el vehículo más grande que SpaceX ha construido y una de las apuestas más ambiciosas de la compañía. Sobre él recae buena parte de sus planes para transportar satélites, apoyar las futuras misiones lunares de la NASA y, en algún momento, intentar llegar a Marte.
Un cohete enorme
El sistema está formado por dos partes. Abajo está el Super Heavy, el propulsor que proporciona la mayor parte del empuje durante el lanzamiento. Encima viaja Starship, la nave que continúa el viaje una vez se separa del cohete.
En conjunto, el vehículo alcanza los 124 metros de altura. Es más alto que el Saturno V, que medía 111 metros y fue utilizado por la NASA para enviar astronautas a la Luna durante el programa Apolo.
Pero la comparación interesante no está únicamente en el tamaño. SpaceX está intentando construir un sistema que pueda reutilizarse prácticamente por completo y que, en teoría, sea capaz de transportar más de 150 toneladas a una órbita terrestre baja.
Eso cambia bastante las posibilidades de un vehículo de este tipo. Una de las ideas detrás de Starship es que pueda llevar grandes cantidades de satélites en un solo lanzamiento y, con el tiempo, hacer que misiones que hoy resultan muy costosas sean mucho más frecuentes.
Pero llegar hasta ahí ha requerido muchas pruebas. Los 13 vuelos anteriores sirvieron para ir corrigiendo problemas relacionados con los motores, el vuelo, la separación de las etapas y, especialmente, el regreso de la nave a la Tierra. Algunos alcanzaron más de 80 kilómetros de altura, pero ninguno consiguió completar una órbita.
Esta vez fue diferente y la compañía finalmente celebró ese éxito que marca un hito histórico.
Una misión de ocho horas
El lanzamiento se produjo a las 7:48 de la mañana, hora central de Estados Unidos. Después de separarse del Super Heavy, la nave continuó su ascenso hasta alcanzar una órbita de unos 275 kilómetros de altura.
Aproximadamente media hora después del lanzamiento llegó otro de los momentos importantes de la misión: Starship comenzó a liberar 26 satélites Starlink V3.
La operación tenía además una segunda finalidad. Tres de esos satélites llevaban cámaras que debían registrar el comportamiento de las baldosas del escudo térmico de Starship. El escudo es uno de los componentes más delicados del vehículo, porque tiene que soportar las temperaturas extremas que se producen cuando la nave vuelve a entrar en la atmósfera.
La Ship 41 pasó unas ocho horas en el espacio y completó alrededor de seis vueltas a la Tierra. Después encendió uno de sus motores para iniciar el regreso. FInalmente, el vehículo terminó amerizando de forma controlada en el Pacífico, frente a las costas de Chile.
Para SpaceX, conseguir que Starship sobreviva a este recorrido completo es probablemente tan importante como haber llegado a la órbita.
No todo salió según lo previsto
El vuelo tuvo además un problema que podría haber puesto fin a la misión. Poco después de separarse del Super Heavy, uno de los seis motores Raptor de la nave dejó de funcionar. Durante unos minutos, el equipo de SpaceX llegó a considerar la posibilidad de cancelar el intento, pero los datos de vuelo mostraron que Starship todavía podía continuar hacia su trayectoria prevista.
Pero continuó. La nave completó el resto de la misión con los motores disponibles y consiguió regresar a la Tierra. El Super Heavy, por su parte, no fue recuperado en la torre. En esta ocasión realizó un amerizaje controlado en el Golfo de México.
La recuperación mediante los brazos mecánicos de la torre sigue siendo una de las pruebas que SpaceX quiere completar en los próximos vuelos. La idea es que en lugar de dejar caer las distintas partes del cohete después de cada lanzamiento, SpaceX quiere recuperarlas, prepararlas y volver a utilizarlas.
La Luna es el siguiente gran objetivo
El éxito de Starship también interesa a la NASA. SpaceX fue seleccionada por la agencia estadounidense para desarrollar una versión del vehículo que pueda utilizarse como módulo de aterrizaje dentro del programa Artemis. La intención es que Starship pueda transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie de la Luna.
Para que eso ocurra todavía quedan varias pruebas importantes. No basta con llegar a la órbita y volver. SpaceX tendrá que demostrar que puede operar el vehículo de forma repetida, transferir combustible en el espacio y realizar las maniobras necesarias para una misión lunar.
La compañía también está ampliando su infraestructura. A la base de Starbase se suma una nueva plataforma en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, mientras SpaceX contempla construir otra en Luisiana.
Y aunque Musk suele hablar de Marte cuando explica el futuro de Starship, ese objetivo todavía está bastante más lejos. Antes habrá que conseguir que el vehículo pueda lanzar satélites con regularidad y que sus componentes puedan recuperarse y reutilizarse. El propio Musk ha planteado que Starship termine sustituyendo progresivamente al Falcon 9 para buena parte de las misiones de SpaceX.
El próximo gran salto será precisamente ese. La compañía intentará recuperar la propia nave en la torre de lanzamiento utilizando los brazos mecánicos de Starbase. Musk ha situado ese intento entre finales de este año y comienzos del próximo.
El vuelo 14 no significa que Starship esté terminado. Todavía hay muchos problemas por resolver antes de que pueda convertirse en un sistema operativo de uso habitual. Pero sí cambia una cosa importante.
Después de años de pruebas y varios vuelos que terminaron antes de tiempo, SpaceX ya tiene una misión orbital completa de Starship. Y ese era uno de los obstáculos más importantes que la compañía necesitaba superar.
Imagen: Captura de pantalla de la misión en streaming