¿Tener un carro eléctrico en Colombia realmente sale más barato?

Carros electricos

Durante años, el carro eléctrico en Colombia fue visto como un lujo tecnológico o una apuesta ambiental reservada para pocos. Sin embargo, el aumento sostenido del precio de la gasolina, los costos de mantenimiento y las restricciones de movilidad en las grandes ciudades están cambiando esa percepción. Hoy, la pregunta ya no es solo si un eléctrico contamina menos, sino si cuesta menos en la vida real para un conductor promedio.

Los números empiezan a ofrecer una respuesta clara. Según datos de movilidad urbana, un conductor en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali recorre cerca de 1.600 kilómetros al mes. En un vehículo eléctrico con autonomía real cercana a los 550 kilómetros, ese recorrido implica alrededor de tres cargas mensuales, siempre que el uso sea principalmente urbano.

Cuando la recarga se hace en casa, el cálculo cambia de forma drástica frente a un carro a gasolina. Con tarifas residenciales actuales en Colombia, una carga completa puede costar cerca de 67.000 pesos, lo que lleva el gasto mensual de energía a unos 175.000 pesos. En contraste, un vehículo a combustión que recorra la misma distancia puede gastar fácilmente entre 450.000 y 600.000 pesos mensuales en gasolina, dependiendo del consumo y del tipo de combustible.

La diferencia no es menor. En términos prácticos, el usuario puede estar hablando de ahorros cercanos al 60 o 70 % en costos de movilidad, siempre que la carga principal se haga en el hogar. Esto explica por qué el debate sobre la movilidad eléctrica ya no se limita a lo ambiental, sino que entra de lleno en el bolsillo.

El ahorro no es solo en energía

Más allá del costo por kilómetro, el eléctrico cambia la estructura completa del gasto vehicular. No hay aceite, no hay filtros, no hay embrague, ni sistemas de escape. El mantenimiento se reduce a frenos, suspensión, llantas y chequeos electrónicos. En el largo plazo, esto representa menos visitas al taller y menos gastos inesperados, un factor clave para usuarios que dependen del carro a diario.

A esto se suman beneficios regulatorios que, aunque no siempre se perciben de inmediato, sí impactan la experiencia urbana. La exención del pico y placa, la reducción del impuesto vehicular y otros incentivos locales permiten ahorrar tiempo y dinero, especialmente en ciudades congestionadas donde las restricciones afectan la productividad.

¿Entonces por qué no todos tienen uno?

El principal freno sigue siendo el precio de entrada. Aunque el costo de uso es menor, el valor inicial de un carro eléctrico aún supera al de muchos modelos a gasolina. Sin embargo, cuando se analiza el gasto total a cinco o siete años —energía, mantenimiento e impuestos— la diferencia se reduce de forma significativa, y en algunos casos se revierte a favor del eléctrico.

También está el tema de la infraestructura. Para el usuario que puede cargar en casa, el modelo funciona bien. Para quien depende exclusivamente de carga pública, el ahorro se reduce y la experiencia se vuelve menos predecible. Por eso, el eléctrico no es una solución universal, sino una opción que depende del perfil del conductor y de su entorno.

Te puede interesar: El primer tren del Metro de Bogotá inicia pruebas de rodamiento en Bosa

Para finalizar, cabe mencionar que la movilidad eléctrica en Colombia está dejando de ser una promesa futuram, para convertirse en una decisión económica concreta, especialmente para usuarios urbanos con acceso a carga doméstica. No es solo una cuestión de sostenibilidad o tecnología: es una ecuación de costos que empieza a inclinarse con claridad.

“La movilidad eléctrica no es solamente una opción sostenible. Es también una respuesta clara a las necesidades económicas y prácticas de los usuarios urbanos actuales. Cuando se hacen las cuentas reales, con datos locales y hábitos de uso verificados, se confirma que un eléctrico no solo contamina menos, sino que cuesta menos. Y eso es lo que buscamos en Deepal: ofrecer soluciones tecnológicas con impacto positivo y medible”, afirmó Juan Carlos López, Gerente General de Deepal y Changan en Colombia.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

View all posts

Archivos