El avance de la nube y la inteligencia artificial en Colombia empieza a reflejarse en decisiones empresariales más concretas. Las compañías ya no se quedan en la exploración. Buscan aplicar estas tecnologías con impacto directo en su operación, aunque ese proceso todavía enfrenta obstáculos que limitan su velocidad.
Enter.co habló con Javier Mauricio Ortiz Estévez, country leader de SoftwareOne Colombia, sobre cómo se está moviendo este mercado y qué factores explican el interés creciente por el país.
Según explica, Colombia ha ganado relevancia dentro de la región por una combinación de elementos que han madurado en paralelo. Por un lado, las empresas muestran un mayor nivel de adopción tecnológica. Por otro, la demanda por soluciones en nube, datos e inteligencia artificial ha crecido de forma sostenida, especialmente en proyectos que buscan resultados medibles.
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A esto se suma una base de clientes que le ha permitido a la compañía tener una lectura más cercana del mercado. SoftwareOne trabaja actualmente con más de 400 organizaciones en segmentos empresariales y del sector público, lo que le da un punto de partida para identificar necesidades y tendencias.
Sin embargo, ese crecimiento no ocurre sin dificultades. Uno de los principales retos está en la disponibilidad de talento especializado. La necesidad de perfiles técnicos ha aumentado, pero no al mismo ritmo que la demanda, lo que puede afectar la velocidad de implementación de proyectos.
También persiste una brecha en la forma en que algunas empresas gestionan sus inversiones tecnológicas. Ortiz señala que no siempre logran traducir esos esfuerzos en resultados medibles, lo que complica evaluar el impacto real de iniciativas relacionadas con nube o inteligencia artificial.
Demanda transversal y resultados medibles
El crecimiento que se proyecta para Colombia se apoya en varios sectores. El financiero, la industria, los servicios y el sector público concentran buena parte de la demanda, aunque comparten objetivos similares. Las empresas buscan mejorar su eficiencia, escalar sus operaciones y responder con mayor rapidez a sus clientes.
En ese proceso, la adopción de nube se ha acelerado, junto con el uso de datos y herramientas de inteligencia artificial. Esto se traduce en oportunidades en áreas como multicloud, desarrollo de aplicaciones, servicios administrados y gestión de activos de software.
De acuerdo con Ortiz, ya hay organizaciones en el país donde estas implementaciones han generado reducciones de costos operativos entre un 20 por ciento y un 30 por ciento. También se registran mejoras en productividad y en los tiempos de desarrollo, lo que muestra un impacto directo en la operación.
La inteligencia artificial ha empezado a consolidarse en tres frentes principales.: el primero está relacionado con la optimización de costos, a través de una mejor gestión de licencias y recursos. El segundo apunta a la productividad, con equipos que utilizan herramientas potenciadas por IA. El tercero se enfoca en la aceleración de procesos, especialmente en el desarrollo de software y la operación tecnológica.
En sectores como Oil and Gas, estas aplicaciones comienzan a integrarse en procesos de negocio, lo que permite avanzar hacia modelos más competitivos.
Aun así, el nivel de preparación no es uniforme. Persisten desafíos en gobernanza, calidad de datos y medición del retorno de la inversión. Estos factores resultan determinantes para escalar los proyectos de manera sostenible.
Expansión regional y decisiones empresariales
El interés por el mercado colombiano también se refleja en una expansión hacia otras ciudades. Medellín y Barranquilla aparecen como puntos clave dentro de esta estrategia, en parte por su actividad empresarial y su nivel de adopción tecnológica.
En estos territorios, la compañía planea fortalecer su presencia y desarrollar capacidades en inteligencia artificial, nube y datos, además de impulsar el talento local. La intención es acompañar a las organizaciones en sus procesos de transformación desde una mayor cercanía.
En paralelo, las empresas enfrentan decisiones que pueden afectar el resultado de sus inversiones. Uno de los errores más frecuentes es iniciar proyectos tecnológicos sin partir de una necesidad clara del negocio. Esto puede derivar en implementaciones que no generan el valor esperado.
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También es común la falta de un diagnóstico sobre el estado actual de la organización, lo que dificulta establecer prioridades y tomar decisiones informadas. A esto se suma la complejidad de ejecutar proyectos en entornos como la inteligencia artificial o el multicloud, donde se requiere seguimiento constante.
Frente a este panorama, las recomendaciones apuntan a cambiar la forma en que se abordan estas iniciativas. La tecnología debe responder a objetivos de negocio, con prioridades definidas y mecanismos que permitan medir resultados. Modelos de gestión de costos como FinOps comienzan a ganar espacio en este proceso.
En este punto, la diferencia no está en quién adopta más tecnología, sino en quién logra utilizarla mejor para generar resultados medibles.