“Criar a un humano gasta más recursos”: El nuevo argumento de Sam Altman para defender la IA

Sam Altman ha desperado un fuerte debate después de defender el alto consumo de energía de la IA: criar a un ser humano consume más recursos.

Sam Altman acaba de confirmar el mayor argumento contra la IA que muchos han promulgado durante años: la idea siempre fue reemplazar a los humanos. En el marco de la reciente cumbre tecnológica en Nueva Delhi, el CEO de OpenAI ha generado un intenso debate global al abordar las críticas sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial.

Ante el escrutinio por el uso masivo de electricidad y agua en los centros de datos, Altman no solo desestimó ciertas preocupaciones, sino que propuso una analogía que ha dejado a muchos analistas con la ceja levantada: la comparativa entre los costos del entrenamiento de IA y el crecimiento de un humano.

¿Entrenar una IA o educar a un niño?

La frase que más eco ha tenido en la prensa especializada es la defensa de la eficiencia energética mediante la comparación con el ser humano. Altman argumentó que es injusto comparar la energía que gasta un cerebro humano para responder una pregunta con la energía necesaria para entrenar un modelo de lenguaje desde cero.

Para que un humano sea inteligente y útil para la sociedad, se requieren cerca de veinte años de vida y alimentación constante”, afirmó el CEO. Bajo esta lógica, Altman sostiene que la inversión energética inicial para entrenar a una inteligencia artificial es comparable, o incluso más eficiente, que los recursos biológicos y sociales necesarios para formar a una persona capaz de realizar tareas cognitivas complejas.

Altman y compañía solo ven a la IA como una manera de reemplazarnos

La frase no solo ha generado debate porque, como analogía, resulta en extremo desacertada, sino porque también ha mostrado los verdaderos colores de la filosofía de OpenAI: ver al humano como un producto inferior frente a los modelos de IA.

Durante años, Altman y otros voceros han intentado vender la idea de que la tecnología no llegó para reemplazarnos, sino para apoyarnos. Es la narrativa con la que han intentado calmar las críticas cuando surgen noticias de empresas que eliminan cientos de empleos bajo la premisa de perseguir una nueva eficiencia tecnológica.

El motivo por el que la comparación de Altman es tan diciente es porque demuestra la verdadera manera en la que percibe este temor: el gasto ecológico de un modelo de IA no es nada en comparación con lo que cuesta educar a un ser humano. Por lo tanto, ¿por qué debería molestar esto a las empresas?

La urgencia de la transición energética

A pesar de su postura defensiva, el líder de OpenAI no negó que la demanda total de energía es un desafío real y urgente. El crecimiento exponencial de la IA está presionando las redes eléctricas de todo el mundo, llevando el consumo de los centros de datos a niveles comparables con los de países enteros como Francia o Alemania.

Sin embargo, la respuesta de las grandes compañías no ha sido reconocer que mantener los grandes centros de datos puede tener impactos ecológicos reales, sino trasladar la responsabilidad a los gobiernos para encontrar fuentes alternativas de energía. Por ejemplo, Altman hizo un llamado a acelerar la adopción de energía nuclear y fuentes renovables. Según su visión, el futuro de la computación a gran escala no es sostenible bajo el modelo actual de combustibles fósiles, y la única salida es una expansión masiva de la energía limpia.

Imágenes: Archivo ENTER.CO

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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