La inteligencia artificial dejará de ser una promesa tecnológica para convertirse en una condición básica de competitividad en 2026. Así lo anticipa Dell Technologies en sus Predicciones para América Latina, presentadas durante un panel virtual encabezado por John Roese, Global Chief Technology Officer y Chief AI Officer de la compañía, y Luis Gonçalves, presidente regional.
Más que una proyección técnica, el informe plantea un escenario concreto para las empresas y los trabajadores de la región. La IA no solo automatizará procesos, sino que redefinirá la manera en que se toman decisiones, se organizan los equipos y se protege la información crítica.
En 2026, para las organizaciones no será suficiente experimentar; la IA deberá estar integrada en entornos reales de producción y generar impacto medible en ingresos, eficiencia y costos. Quienes no lo logren enfrentarán una brecha difícil de cerrar frente a competidores más preparados.
Este cambio exigirá nuevas bases tecnológicas. Dell prevé que las empresas avancen hacia fábricas de IA, infraestructuras diseñadas para mantener capacidades inteligentes activas incluso ante fallas, ataques o interrupciones operativas. La resiliencia dejará de ser un concepto abstracto y se convertirá en una exigencia operativa diaria.
Pero el hardware no será el principal desafío, pues el verdadero valor estará en los datos. En 2026, las compañías que logren organizar, proteger y activar información limpia y accesible tendrán una ventaja decisiva. Los datos ya no solo entrenarán modelos, sino que alimentarán sistemas capaces de generar conocimiento en tiempo real.
Con este vaticinio, uno de los más impactados serán los trabajadores. La IA agéntica evolucionará de asistentes puntuales a coordinadores de procesos completos. En sectores como manufactura, logística o servicios, estos sistemas podrán organizar turnos, anticipar fallas y optimizar flujos de trabajo sin intervención constante.
Te puede interesar: La huella de Huawei en el 5G crece: su tecnología ya opera en miles de millones de dispositivos
Para los equipos humanos, esto implicará un cambio de rol. Menos tareas repetitivas y más supervisión, análisis y toma de decisiones. Las habilidades técnicas seguirán siendo importantes, pero ganarán peso la capacidad de adaptación, el pensamiento crítico y el entendimiento de cómo interactuar con sistemas inteligentes.
La gobernanza será otro eje clave, ya que Dell advierte que la adopción acelerada de IA no ha ido acompañada de marcos sólidos de control. En 2026, operar sin reglas claras representará un riesgo. Las empresas deberán alinearse con entornos privados, seguros y regulados, muchos de ellos ejecutados localmente.
Este punto conecta con el avance de la IA soberana en América Latina. Países como Colombia, Brasil, Argentina y El Salvador están comenzando a definir cómo quieren que estas tecnologías operen dentro de sus fronteras. Para las empresas, esto significará adaptarse a infraestructuras nacionales y regulaciones locales.
Finalmente podemos decir que el panorama que describe Dell no es de reemplazo masivo, sino de transformación profunda. La IA reorganizará el trabajo, elevará la exigencia sobre los datos y obligará a una colaboración más estrecha entre empresas, gobiernos y sociedad.
De cara a 2026, la diferencia no estará en quién adopta más rápido la tecnología, sino en quién construye bases sólidas para sostenerla. En ese terreno, la preparación comienza ahora.
Imagen: Archivo ENTER.CO