Opinión | Puertos inteligentes: ¿tecnología avanzada o decisiones atrasadas?

Por: Diana Valdés, docente de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional de la Universidad Politécnico Grancolombiano

Cuando se habla de puertos inteligentes en Latinoamérica, muchos imaginan un futuro casi de ciencia ficción: sensores que lo miden todo, pantallas que nunca se apagan, datos viajando a toda velocidad y robots que pueden predecir comportamientos. Sin embargo, yo sigo preguntándome algo muy básico: ¿más tecnología significa mejores decisiones o solo más información que nadie sabe usar?

En buena parte de los puertos latinoamericanos, la tecnología ya llegó. Hay cámaras, sensores, sistemas para rastrear contenedores y controlar operaciones. Y, aunque comparativamente no se puede afirmar que estamos a la par de puertos totalmente automatizados como en Asia, puertos como el de Santos en Brasil han logrado avanzar en la implantación de este tipo de tecnologías.

Aun así, ese ecosistema digital no siempre funciona como un cerebro. Muchas veces parece un rompecabezas mal armado, donde cada pieza opera sola y no conversa con las demás. Esa realidad aparece con claridad en la investigación “Industrias 4.0 y su aplicabilidad para la competitividad de las operaciones logísticas de los principales puertos de Latinoamérica”, que desarrollé en el Politécnico Grancolombiano.

Puertos inteligentes en Latinoamérica: tecnología sin integración

En esta investigación identifiqué que, en múltiples casos, la tecnología se incorpora, pero no logra la interoperabilidad de los sistemas para que su conversación permita que los sistemas se integren en los procesos y no actúen de manera aislada. Entonces surge una pregunta: ¿qué tan inteligentes son los puertos si algunas operaciones son eficientes de manera individual dada la tecnología que incorporan, pero no interoperan entre sí?

Comprar tecnología es fácil, pero integrarla, gestionarla y actualizarla es otra historia. Y ahí es donde muchos proyectos se quedan cortos. La Industria 4.0 promete automatización, eficiencia y control, pero ningún algoritmo reemplaza el criterio humano. Sin equipos capacitados para interpretar datos y entender las necesidades reales de la operación portuaria, la tecnología se convierte en un tablero lleno de luces que nadie sabe leer.

Además, no podemos ignorar otro efecto: la desconexión. A veces hay más comunicación entre máquinas que entre personas. La operación se vuelve rápida, sí, pero también más frágil cuando nadie entiende el proceso completo. ¿Qué pasa cuando el sistema falla y no hay quien sepa resolver sin software?

Los estudios muestran que los mayores beneficios tecnológicos aparecen cuando existe integración total. Sistemas que dialogan entre sí, procesos claros y personas formadas. A esto se suma la sostenibilidad, porque puerto lleno de tecnología no necesariamente es un puerto responsable con el ambiente. La digitalización solo aporta a lo verde si está pensada para reducir emisiones, consumo energético y desperdicios, no solo para acelerar operaciones.

Tener sensores no equivale a pensar mejor. La verdadera innovación no está en la máquina, sino en las decisiones que hacemos con ella. Mi llamado es sencillo pero urgente: antes de sumar más cables, pantallas y plataformas, hagamos las preguntas correctas. Tecnología sin sentido es solo ruido. Si queremos puertos realmente inteligentes en Latinoamérica, necesitamos menos impulso y más estrategia.

Imagen: Pexels /Foto de Klaus

Colaboradores ENTER.CO

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Muchos periodistas y blogueros de Colombia, Latinoamérica y España colaboran esporádicamente con ENTER.CO, aportando su conocimiento y puntos de vista frente al acontecer tecnológico y de Internet.

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