Rappi lidera el ranking de los unicornios en un año de fuerte ajuste tecnológico

Simón Borrero, CEO de Rappi

Que Rappi cierre 2025 como el unicornio más valioso de Latinoamérica no dice tanto sobre euforia tecnológica como sobre supervivencia estratégica. En un año marcado por ajustes severos en el ecosistema global de startups, el liderazgo de la compañía colombiana no se explica por promesas futuras, sino por haber resistido una etapa en la que el mercado dejó de premiar el crecimiento acelerado sin respaldo financiero.

El ranking regional refleja un cambio de época. Las valuaciones ya no responden a narrativas expansivas ni a rondas millonarias impulsadas por liquidez abundante. Hoy pesan más la eficiencia operativa, la gobernanza y la capacidad de sostener márgenes en contextos adversos. Rappi encabeza la lista no porque haya escapado a la corrección, sino porque logró navegarla mejor que sus competidores.

El dato es revelador, pues empresas que hace apenas un par de años parecían intocables perdieron gran parte de su valor. El caso de Kavak, que pasó de ser el unicornio más valioso de la región a caer varios escalones tras una ronda bajista, funciona como advertencia. El mercado dejó claro que el tamaño ya no basta; importa la solidez del modelo.

Es por eso, que Rappi aparece como una compañía que entendió antes el giro del capital. Su enfoque regional, la diversificación de servicios y una lectura más conservadora del gasto le permitieron sostener su posición cuando el financiamiento se volvió escaso y más caro. No es casual que los inversionistas empiecen a valorar menos la velocidad y más la consistencia.

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La alianza con Amazon también debe leerse bajo esta nueva lógica. Más allá del impacto mediático, el acuerdo ofrece respaldo operativo, acceso a infraestructura y un socio que opera con estándares propios de mercados públicos. En un ecosistema donde muchas startups aún funcionan como proyectos de alto riesgo, esa cercanía con un gigante global envía una señal de madurez.

Otro factor clave es el financiamiento vía deuda, como el préstamo obtenido para expansión y capital de trabajo. En tiempos de corrección, endeudarse de forma estructurada —y no diluir capital a cualquier costo— se convierte en una decisión estratégica. No todas las startups pueden hacerlo; solo aquellas con flujos y proyecciones creíbles.

El liderazgo de Rappi, entonces, no debe interpretarse como un regreso a la exuberancia, sino como un síntoma del nuevo orden. En Latinoamérica, el club de los unicornios se está reduciendo y endureciendo. Permanecer en él ya no depende de cuánto se crece, sino de cuánto se resiste. Y en 2025, Rappi fue una de las pocas que pasó ese examen.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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