La noche del 28 de febrero de 2026 ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más llamativos del año: seis planetas del Sistema Solar se verán agrupados en el cielo poco después del atardecer. Júpiter, Urano, Saturno, Neptuno, Venus y Mercurio aparecerán distribuidos en un mismo sector, formando lo que popularmente se conoce como un “desfile planetario”.
Aunque suele hablarse de alineación, el término puede prestarse a confusión. En sentido estricto, no se trata de que los planetas formen una línea perfecta en el espacio. Sus órbitas no coinciden exactamente en el mismo plano, por lo que una alineación totalmente recta es prácticamente imposible. Lo que ocurre es un efecto visual: vistos desde la Tierra, varios planetas coinciden en una franja relativamente pequeña del cielo, cerca de la eclíptica, que es la trayectoria aparente del Sol.
El 28 de febrero, la cita será aproximadamente una hora después de la puesta del Sol. Cuatro de los seis planetas —Venus, Júpiter, Mercurio y Saturno— podrán observarse a simple vista, siempre que el horizonte esté despejado y las condiciones meteorológicas acompañen. Urano y Neptuno, en cambio, requerirán binoculares o un telescopio pequeño debido a su menor brillo.
Venus destacará como el punto más luminoso hacia el oeste, mientras que Mercurio se ubicará bajo, cerca del horizonte. Saturno mostrará su característico tono amarillento un poco más arriba. Júpiter, el segundo objeto más brillante del cielo nocturno después de la Luna, aparecerá más elevado hacia el este. La Luna, con cerca del 90 % de iluminación, también estará presente y se verá próxima a Júpiter, lo que añadirá un atractivo adicional a la escena.
¿Qué ocurre realmente cuando se “alinean” los planetas?
Más allá de la belleza del fenómeno, conviene aclarar que estas configuraciones no tienen efectos físicos sobre la Tierra. En redes sociales suelen circular advertencias sobre supuestas consecuencias gravitacionales, como terremotos o mareas extremas. No hay evidencia científica que respalde esas afirmaciones.
La influencia gravitatoria relevante sobre nuestro planeta proviene principalmente de la Luna, por su cercanía, y del Sol, por su enorme masa. Los demás planetas, aunque masivos, se encuentran a distancias demasiado grandes como para generar impactos significativos en la dinámica terrestre.
Las alineaciones, entonces, deben entenderse como eventos de interés observacional y educativo. Permiten apreciar la disposición de los planetas en el plano del Sistema Solar y recordar que todos orbitan alrededor del Sol siguiendo trayectorias similares.
Te puede interesar: Estos serán los principales eventos astronómicos de 2026 y cuándo verlos
No todas las regiones del mundo verán la agrupación en idénticas condiciones. La fecha del 28 de febrero funciona como referencia general, pero la mejor noche puede variar ligeramente según la ubicación. Además, edificios altos, montañas o contaminación lumínica pueden dificultar la observación, especialmente en el caso de Mercurio y Venus, que estarán bajos en el horizonte.
Durante 2026 se registrarán otras alineaciones de menor o mayor magnitud, tanto en la mañana como en la tarde. Sin embargo, la de finales de febrero será una de las más completas del año al reunir seis planetas visibles en una misma franja del cielo.
Para quienes disfrutan mirar las estrellas, la recomendación es sencilla: buscar un lugar oscuro, con horizonte despejado, y dedicar unos minutos tras el ocaso a recorrer la línea imaginaria por donde transitan los planetas. No todos los días se tiene la oportunidad de ver a casi medio Sistema Solar compartiendo la misma escena.
Imagen_ Creada con IA