Por ahí dicen que al caído, caerle. El viejo refrán nunca ha sido más cierto que para la actual situación de RIM. Ya no es noticia que la compañía canadiense viene de capa caída. Su acción está en niveles históricamente bajos y su participación de mercado es casi inexistente en países líderes como Estados Unidos.
Ahora, el vicepresidente de ventas globales, Patrick Spence, acaba de renunciar. Un comunicado de RIM aclara que Spence “tendrá un puesto ejecutivo en una empresa de otra industria”, según AllThingsD. Mientras tanto, el presidente, Thorsten Heins, asumirá las funciones de ventas.
La salida viene en el peor momento. RIM está enfilando todos sus esfuerzos y recursos para la salida el mercado de BlackBerry 10, nuevo sistema operativo que debera competir con iOS y Android. La sobrevivencia de la compañía depende en el éxito que tenga los nuevos teléfonos con BB10.
Spence llevaba 14 años en la compañía y deja un vació importante. A esta renuncia se suman las del vicepresidente de Tecnología, David Yach y el vicepresidente de operaciones, Jim Rowan, que dejaron la compañía en marzo.


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