Las cuatro pautas que trazó el CES para la tecnología en 2013

CES
¡Hasta pronto, Las Vegas! Foto: ENTER.CO.
El CES trazó la pauta de algunas de las tendencias en la industria tecnológica que veremos en este año. Conózcalas aquí.
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¡Hasta pronto, Las Vegas! Foto: ENTER.CO.

El CES, el evento con el que comienza el año tecnológico, ofrece buenos indicios para saber por dónde caminará esta industria durante todo 2013. Muchas de las cosas que se destacaron en la feria seguro seguirán sigan siendo noticia, pues encarnan las corrientes más fuertes de la tecnología y la cultura digital en la actualidad. Por eso, ya cuando pasó todo el vértigo informativo –y después de muchas horas de caminar, escarbar y reportar la feria–, concluimos nuestro cubrimiento con este listado de las que, a nuestro criterio, fueron las historias, fenómenos y tendencias que se impusieron en el CES y darán de qué hablar todo el año.

Los proyectos financiados por la gente comienzan a cumplir sus promesas

Algunas de las cosas más interesantes que vimos en el CES, como el Oculus Rift o el Pebble SmartWatch, tenían una cosa en común: fueron proyectos que contaron con el apoyo de las masas en Kickstarter. El calendario se ajustó a la perfección: en 2012, vimos una explosión de ideas que querían la ayuda de la gente para salir al mercado; y el CES fue la ocasión para el debut de algunas de las que ya están dando el paso.

La buena noticia es que esto democratiza la innovación tecnológica. Sin herramientas como KickStarter o IndieGoGo, crear tecnología sin ‘casarse’ con una corporación era una tarea que a menudo condenaba a sus creadores a solo ser relevantes en sus pequeños nichos. Eso podría cambiar: ahora, va a ser más fácil que nunca que cualquiera sorprenda al mundo desde el garaje de su casa.

Esto hará que pronto tengamos productos que nos sorprendan; que no necesariamente estén motivados por el imperativo de ganar dinero de parte de los gigantes tecnológicos –lo que hace que muchas ideas arriesgadas mueran antes de nacer– sino por la genuina intención de hacer esas cosas con las que muchos fantaseamos pero que, por alguna u otra razón, nadie había logrado convertir en viables.

La mala noticia es que, con esta explosión, también veremos una aumento de los incumplimientos, las frustraciones y las decepciones. Un estudio dice que el 84% de los proyectos experimentan demoras, y esperamos no tener que reportar un escándalo por algún incumplimiento definitivo.

De todos modos, la historia se repetirá mucho este año. Veremos decenas de proyectos independientes y financiados de forma colaborativa que saldrán al mercado. Algunos cumplirán sus promesas, otros no lo harán, y los mejores se convertirán en alternativas reales a las propuestas de las grandes corporaciones tecnológicas.

Las pantallas son cada vez más grandes

Hace apenas un año y medio, una celular de cuatro pulgadas estaba entre los más amplios del mercado. Hoy, estaría entre los pequeños. El CES fue la feria de las pantallas grandes. Todos los lanzamientos importantes de celulares tuvieron cinco pulgadas o más, y los modelos que los fabricantes de televisores trajeron para la galería a menudo superaban las 100 pulgadas. Incluso, vimos una tableta enorme de 20 pulgadas.

El tema de los televisores es fácil de entender. Comparada con la resolución 1080p, 4K –que se erigió como una de las grandes protagonistas del CES– solo ofrece una mejora perceptible para el ojo humano en tamaños de pantalla muy grandes. CNET, por ejemplo, calcula que la diferencia solo se ve en tamaños superiores a 77 pulgadas. Por esto, si en realidad el futuro es 4K, entonces las pantallas deberían ser más grandes.

Por supuesto, no es claro que el futuro vaya a ser 4K. Habrá que ver cómo va a hacer la industria para convencer a los usuarios caseros, que son la inmensa mayoría de compradores de televisores, para que inviertan en una pantalla que muy posiblemente no les va a ofrecer ninguna nueva experiencia con respecto a la que brinda 1080p. Y si eso no pasa, nadie se animará a hacer contenido, ni a construir redes que puedan soportar los grandes volúmenes de datos que hay que mover para emitir en esa resolución.

En el lado de los celulares, la tendencia es un poco más difícil de comprender. Tal como ocurre con los televisores, la posibilidad de consumir contenidos en 1080p solo tiene sentido en dispositivos con cierto tamaño de pantalla. El primer modelo que permitía hacer eso, el HTC J Butterfly, tiene una pantalla de cinco pulgadas y 440 ppp. Los Sony Xperia Z y ZL, lanzados en el CES, tienen las mismas especificaciones.

Sin embargo, esta tendencia tiene el costo de que los teléfonos son, para algunos usuarios, incómodos de manejar. El Ascend Mate 6.1, de Huawei, es un buen ejemplo de esto. Aunque en el CES vimos teléfonos menos aparatosos y mejor diseñados, como el Huawei Ascend D2, los Sony o el ZTE Grand S, aun no ha salido un ‘phablet’ que se pueda manejar con una sola mano sin ningún problema.

Por supuesto, la pantalla grande tiene sus ventajas. La más importante: le da más ‘finca raíz’ al usuario y ofrece una experiencia –a menudo– más cómoda que las pantallas de menor tamaño. La gente está comprando estos dispositivos por millones, lo que muestra que tienen su mercado y que los seguiremos viendo en los lanzamientos que vengan.

Se calcula que la máxima densidad de píxeles que el ojo humano puede distinguir es de 530 ppp, lo que indica que aun hay camino para recorrer tanto en tamaño de pantallas como en densidad de píxeles. Pero a medida que los celulares Full HD se estandaricen, todo indica que las pantallas crecerán.

Se oyen pisadas de dragón

China siempre ha sido una gran sede tras bambalinas de la industria tecnológica. Mientras que las grandes hazañas, los hitos de ingeniería y las historias épicas de esta industria suceden Estados Unidos, Europa y Corea, el trabajo sucio y el sudor venían del gigante amarillo. Los chinos se fueron al CES con la idea de cambiar eso, y este año tendremos muchas noticias de sus avances.

Huawei, Hi-Sense, ZTE, Haier, TCL… El rosario de marcas chinas en la feria –unas más desconocidas que otras– era eterno. Muchas de ellas existen hace muchos años, e incluso tienen presencia en los mercados occidentales. Huawei y ZTE no solo son enormes en el mercado de infraestructura de telecomunicaciones, sino también ya venden teléfonos en Europa, EE. UU. y en nuestro mercado. Según Wired, los televisores de HiSense ya se venden en Estados Unidos, aunque con marca blanca. Por su parte, TCL es el socio de Alcatel en su división de teléfonos móviles.

Los chinos no solo pueden salir del anonimato, sino también competirles fuertemente a los líderes del mercado. Huawei mostró en el CES un teléfono de cinco pulgadas que no tiene nada que envidiarle a los ‘big boys’, y ZTE lanzó el que probablemente es el smartphone mejor diseñado en mucho tiempo –aunque su rendimiento no es bueno–. Tendremos que poner a los dragones chinos en el mapa, y no solo por sus escándalos. Probablemente, tengamos que ubicar a varios de sus productos entre lo mejor de 2013.

El gaming abierto se fortalece

Ya habíamos visto algunas insinuaciones. Ouya, una consola Android que reventó la piñata en Kickstarter, tiene a los gamers frotándose las manos. Los coqueteos de Steam con Linux ya están muy cerca de la consumación del matrimonio. Y en el CES se cristalizó la tendencia.

Cuando nadie se lo esperaba, Nvidia mostró su Project Shield, un dispositivo portátil que le apuesta con todo al gaming abierto y que tiene muchísimo potencial. Del otro lado, Oculus VR vio que necesitaba abrir su ecosistema para cumplir su ambiciosa promesa de llevarnos a todos, finalmente, a una era en la que la realidad virtual sea accesible para las masas.

Lo que está detrás es la explosión de modelos de negocio basados en el gaming abierto y en el talento de las masas. No todo tiene que ser con DRM, contratos de confidencialidad y secretismo como de guerra nuclear. Con un poco de suerte, juegos de calidad y apoyo de algunos gigantes, este año veremos cómo el gaming se abre paso para convertirse en una alternativa real a los jardines cerrados de Sony, Microsoft y Nintendo.

José Luis Peñarredonda

José Luis Peñarredonda

Un día me preguntaron sobre mis intereses y no supe por dónde empezar. Decidí entonces ponerlos en orden y dibujé un diagrama de Venn para agruparlos a todos: Internet, cine, periodismo, literatura, narración, música, ciencia, fotografía, diseño, política, escritura, filosofía, creatividad... Me di cuenta de que en toda la mitad de ese diagrama, en el punto en el que todos estos círculos confluyen, está la tecnología. Eso me llevó a ENTER.CO. Estudié Periodismo y Filosofía en la U. del Rosario. PGP: http://bit.ly/1Us3JoT

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